La incertidumbre económica global es hoy uno de los mayores desafíos para las empresas mexicanas. Así lo revela El Pulso de las Cámaras 2026, un estudio de la International Chamber of Commerce (ICC) que consultó a 352 cámaras de comercio en 113 países, cuyas economías representan el 90% del PIB mundial.

El diagnóstico es claro y preocupante: siete de cada diez cámaras encuestadas identifican las tensiones geopolíticas como uno de los principales obstáculos para los negocios. Esta cifra aumentó 14 puntos porcentuales respecto a 2025, reflejando un empeoramiento del clima de negocios internacional.

Un mundo convulsionado por conflictos y barreras comerciales

La incertidumbre económica global tiene varios rostros. El 59% de las cámaras consultadas señala los aranceles como un factor limitante, mientras que la inflación genera preocupación en la misma proporción. En tanto, el 61% de los países participantes reporta efectos negativos en sus empresas por el entorno comercial internacional.

Para México, estos números adquieren especial relevancia. El país enfrenta la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), nuevas tensiones arancelarias y una reconfiguración global de las cadenas de suministro que ponen en riesgo tanto inversiones existentes como futuras oportunidades comerciales.

Alberto Espinosa Desigaud, presidente de ICC México, fue enfático durante la presentación del estudio realizada en la Ciudad de México el 27 de octubre de 2026: «El mundo está cambiando y las empresas están redefiniendo sus decisiones de inversión, producción y comercio. México tiene una posición privilegiada para participar en esta transformación, pero esa ventaja no es automática».

¿Qué necesita México para atraer inversión ante la incertidumbre?

Más allá de los acuerdos comerciales, ICC México subraya que la competitividad requiere fortalecer factores internos. La agenda incluye garantizar certidumbre jurídica, mejorar la seguridad, asegurar acceso confiable a energía, modernizar infraestructura logística, simplificar trámites regulatorios y contar con talento especializado disponible.

«Necesitamos reglas claras, certidumbre jurídica, infraestructura competitiva y una visión de largo plazo que genere confianza para invertir y crecer», afirmó Espinosa Desigaud.

En este contexto, la revisión del T-MEC debe verse como una oportunidad para fortalecer la integración regional de América del Norte, preservar mecanismos comerciales basados en reglas e impulsar condiciones que permitan a las empresas mexicanas competir globalmente.

Diversificación: la apuesta empresarial frente a la crisis

Ante la incertidumbre económica global, las empresas no están optando por aislarse, sino por diversificarse. El 73% de las cámaras consultadas reporta que los negocios están ampliando sus mercados de exportación, mientras que el 64% identificó la búsqueda de proveedores alternativos como estrategia defensiva.

Dato alentador: la proporción de empresas que relocalizan operaciones disminuyó 15 puntos porcentuales respecto a 2025. Esto sugiere que, aunque hay prudencia, predomina la confianza en fortalecer la presencia en múltiples mercados.

Para ICC México, esta tendencia confirma la importancia de ampliar la inserción de empresas mexicanas en cadenas globales de valor, facilitar que pequeñas y medianas empresas participen en comercio internacional y diversificar relaciones comerciales más allá de América del Norte.

«La respuesta a la incertidumbre económica global no debe ser cerrar mercados ni levantar nuevas barreras. El camino es construir cadenas de suministro más resilientes, ampliar nuestras relaciones comerciales y fortalecer la capacidad de las empresas mexicanas para competir en el mundo», sostuvo Alberto Espinosa Desigaud.

Inteligencia artificial: la tecnología que México no puede dejar pasar

Mientras la incertidumbre económica global presiona desde afuera, una oportunidad surge desde adentro: la inteligencia artificial está transformando la productividad empresarial a velocidad acelerada.

El estudio muestra que la proporción de cámaras que reporta uso generalizado de IA pasó del 12% en 2024 al 32% en 2026. Sin embargo, su adopción aún permanece concentrada en sectores altamente innovadores. Alrededor del 90% de las cámaras consultadas cree que la IA incrementará la productividad, aunque surgen preocupaciones legítimas sobre sus efectos en el empleo y las capacidades laborales.

Para ICC México, aprovechar este potencial requiere impulsar formación de talento, desarrollo de habilidades digitales, inversión tecnológica y marcos regulatorios que favorezcan la innovación responsable, particularmente en pequeñas y medianas empresas.

«La inteligencia artificial está transformando la manera de producir, comerciar y competir. México no puede limitarse a observar esta revolución. Debemos acelerar la adopción tecnológica, preparar a nuestro talento y facilitar que las pequeñas y medianas empresas participen de sus beneficios», agregó Espinosa Desigaud.

Una hoja de ruta para convertir crisis en oportunidades

Pese a la incertidumbre económica global, hay señales de esperanza. El 62% de las cámaras de comercio en los países participantes prevé un aumento de la actividad empresarial durante los próximos 12 meses. México puede ser parte de esa recuperación.

ICC México propone una agenda de cinco prioridades:

1. Fortalecer el comercio abierto y basado en reglas. Preservar mecanismos multilaterales que favorezcan la predictibilidad.

2. Garantizar certidumbre jurídica y regulatoria. Reglas claras y predecibles atraen inversión de largo plazo.

3. Mejorar competitividad e infraestructura. Acceso a energía confiable, logística moderna y seguridad física.

4. Acelerar innovación y adopción tecnológica. Convertir a la IA en instrumento de productividad e inclusión.

5. Ampliar participación de empresas mexicanas en mercados globales. Especialmente pequeñas y medianas empresas.

«México necesita pasar de las oportunidades potenciales a los resultados concretos. La confianza para invertir se construye con instituciones sólidas, reglas predecibles y condiciones que permitan a las empresas tomar decisiones de largo plazo», concluyó Alberto Espinosa Desigaud.

En un momento en que la incertidumbre económica global amenza tanto a inversionistas como a trabajadores, México tiene la capacidad de convertir este desafío internacional en oportunidad doméstica. Pero solo si actúa ahora con decisión, claridad y visión de largo plazo.