Con historias que van desde la infancia como semilla del cambio hasta la empatía con la naturaleza, 353 estudiantes de 37 escuelas presentaron sus visiones sobre el futuro de las ciudades mexiquenses en el 9° Festival Universitario de Cortometraje «Miradas de las ciudades mexiquenses», premiado el 9 de octubre de 2026 en Naucalpan.
El Gobierno del Estado de México, a través de la Secretaría de Desarrollo Urbano e Infraestructura (Sedui), reconoció a los ganadores de este festival que busca colocar en el centro de la conversación pública las comunidades que habitamos y las que anhelamos construir. En total, 95 cortometrajes participaron en esta edición, consolidando al festival de cortometraje ciudades mexiquenses como espacio de expresión creativa para los jóvenes universitarios.
Historias que transforman la mirada sobre nuestras ciudades
El primer lugar en el festival cortometraje ciudades mexiquenses fue para Ángel Guillermo Martínez Arellano, del Corporativo Universitario México, quien recibió un premio de 40 mil pesos. Su cortometraje «Cuando sea grande» retrata la historia de una niña entusiasta que busca involucrarse en las tareas cotidianas de su familia, transmitiendo un mensaje poderoso: el futuro se siembra desde la infancia y ninguna persona es demasiado pequeña para generar cambio positivo en su comunidad.
«Las y los jóvenes tienen una responsabilidad en la construcción de entornos urbanos más inclusivos, seguros y humanos», afirmó Carlos Maza Lara, Secretario de Desarrollo Urbano e Infraestructura, al encabezar la ceremonia de premiación en el marco del Octubre Urbano, iniciativa de ONU-Hábitat para reflexionar sobre nuestras ciudades.
El segundo lugar fue otorgado a Arantza Flores Hernández, de la Escuela de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), quien recibió 30 mil pesos por su trabajo «Botas». Este cortometraje expone la preocupación de un niño por un perrito de la vecindad, demostrando cómo el protagonista vence sus dudas para alzar la voz a favor del bienestar de un ser sintiente y mostrar empatía hacia quienes comparten el espacio urbano con nosotros.
La naturaleza y el desarrollo urbano pueden coexistir
El tercer lugar, con un premio de 25 mil pesos, fue para Evelyn María Manzanilla Calva, del Instituto de Estudios Superiores UCIC, por su cortometraje «Caco». La historia aborda el impacto de la urbanización acelerada a través de un cacomixtle que pierde su hogar, pero encuentra una segunda oportunidad gracias a la solidaridad de un niño que impulsa la reforestación. Esta obra ilustra que el desarrollo de las ciudades y la protección de la naturaleza pueden coexistir en armonía.
Las tres obras ganadoras del festival cortometraje ciudades mexiquenses reflejan preocupaciones genuinas de los jóvenes sobre cómo habitamos y compartimos el espacio: el papel de la infancia en el cambio social, la empatía entre vecinos, y la urgencia de equilibrar el crecimiento urbano con la sostenibilidad ambiental.
Un esfuerzo colaborativo de instituciones educativas
El festival se consolida entre los jóvenes gracias al trabajo coordinado de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la UNAM, bajo la dirección de Nora del Consuelo Goris Mayans. La participación de 353 estudiantes procedentes de 37 escuelas demuestra el interés creciente de la comunidad universitaria por expresar su experiencia cotidiana de ciudad a través del lenguaje audiovisual.
El jurado calificador estuvo integrado por especialistas y profesionales de los ámbitos cinematográfico, cultural y académico: Rolando Martínez Ávalos, conductor del programa Cinescape de TV Mexiquense; Sara Jerónimo Pascual, Subdirectora de Acervos de la Cineteca Mexiquense; Sergio Jassiel Zamora López, Director General del Instituto Mexiquense de la Juventud; Aurora Cecilia Godínez Vázquez, investigadora de tiempo completo de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la UNAM; Adrián Luis Maldonado González, jefe de Extensión Cultural; y Jesús Cervantes Arias, jefe de Talleres y Laboratorios Audiovisuales, ambos de FES Acatlán de la UNAM.
¿Por qué importa el festival de cortometraje ciudades mexiquenses?
En contexto de crisis urbana, desigualdad y fragmentación social, espacios como el festival de cortometraje ciudades mexiquenses cumplen una función crucial: permiten que los jóvenes, quienes heredarán estas ciudades, imaginen y visibilicen alternativas. No se trata solo de hacer cine; se trata de ejercer el derecho a la ciudad, a participar en su reimaginación.
Cada cortometraje presentado en esta edición es una invitación a mirar diferente: a ver en una niña el potencial de transformación, en un acto de solidaridad vecinal la base de ciudades más cohesionadas, y en la naturaleza un actor indispensable del desarrollo urbano. Eso es lo que significa tener «miradas de las ciudades mexiquenses» desde quienes las vivirán mañana.


