En la zona de volcanes del Estado de México, una comunidad de guardians de la memoria ancestral se prepara para revivir uno de los rituales más sagrados de la cosmovisión prehispánica: el Encendido del Fuego Nuevo. El lunes 9 de noviembre a las 11:00 horas, la explanada del Cerro del Sacromonte en Amecameca será testigo de esta ceremonia que conecta a los mexicanos con sus raíces milenarias.

Un legado que trasciende tres milenios

Según explica la Maestra María Guadalupe Vera, Cronista Municipal de Amecameca y representante del Movimiento Sexto Sol, el origen de este encendido del fuego nuevo radica en la preservación de identidad y cultura. «Hace unos tres mil años ocurrió una hecatombe mundial, posiblemente provocada por un meteorito que rozó la atmósfera terrestre, lanzando enormes bolas de fuego a las que los antiguos denominaron Tzitzinimes o Xiucoatl —la Serpiente de Fuego—, donde murió mucha gente a nivel mundial», refiere Vera en entrevista con En Línea.

El último encendido del Fuego Nuevo en el Anáhuac se realizó en 1507, principalmente en los cerros más icónicos de la zona central de México. Entre ellos, el Huizachtecatl —hoy Cerro de la Estrella en Iztapalapa, Ciudad de México— y el Chalchihumomozco o Huaxolotepetl, actualmente conocido como Cerro del Sacromonte en Amecameca. Sin embargo, con la llegada de los españoles, estos rituales fueron prohibidos, interrumpiendo una tradición que había persistido durante siglos.

¿Por qué revive esta ceremonia ancestral en 2026?

El Movimiento Sexto Sol ha decidido recuperar esta práctica como un acto de dignificación cultural y educativo. «Estamos llevando a los distintos centros educativos la historia de nuestros ancestros que vivieron en la época prehispánica», comenta María Guadalupe Vera, agradeciendo el apoyo del Ayuntamiento de Amecameca, encabezado por el Licenciado Luis Enrique Sánchez Reyes, y la colaboración del Maestro José Alberto Zea Domínguez, historiador, cronista municipal y periodista de Tlalmanalco.

Para el historiador Zea Domínguez, es un honor que el grupo Movimiento Sexto Sol haya elegido a Tlalmanalco —un pueblo originario— para este importante evento. «Es un gran gusto que hayan tomado en cuenta a Tlalmanalco, ya que es un pueblo originario y no podía dejar este importante evento del Encendido del Fuego Nuevo», expresó el cronista municipal.

Calendario de ceremonias: más allá de Amecameca

El ciclo ritual, denominado Tonatiuh Chicuace Ollin —Movimiento Sexto Sol— comprende varias fechas en distintos lugares emblemáticos. El programa inicia el domingo 8 de noviembre a las 10:00 horas en Cuauhichcac, conocido como el Paso del Águila o antiguo Paso de Cortés.

El encendido principal ocurrirá el lunes 9 de noviembre a las 11:00 horas en la explanada del Cerro del Sacromonte en Amecameca, ubicado en la zona de volcanes del Estado de México. Posteriormente, el lunes 16 de noviembre se realizará una ceremonia en la explanada del Cerro de la Estrella en Iztapalapa, seguida por el martes 17 de noviembre en el Zócalo y Templo Mayor de la Ciudad de México. Finalmente, Teotihuacán completará el ciclo en una fecha y hora aún por confirmar.

Cultura y educación: el propósito de esta restauración ritual

Más allá de la ceremonia misma, el Movimiento Sexto Sol ha hecho hincapié en su compromiso educativo. La distribución de conocimiento sobre la cosmovisión prehispánica en centros escolares busca que las nuevas generaciones comprendan y valoren el legado de sus antepasados. Es un esfuerzo por tejer de nuevo los hilos de identidad que la historia interrumpió hace más de cinco siglos.

El apoyo institucional del Ayuntamiento de Amecameca refleja una creciente apertura municipal hacia la preservación de patrimonio inmaterial y cultural. En tiempos donde la identidad se diluye en la velocidad, iniciativas como esta invitan a México a recordar quiénes somos y de dónde venimos.

El encendido del fuego nuevo en la zona de volcanes de Amecameca es, entonces, más que un ritual: es un acto de resistencia cultural, de dignidad y de conexión profunda con una civilización que supo leer las estrellas y organizar el tiempo en ciclos de 52 años. Una invitación a los mexicanos a regresar a la lumbre ancestral.