El Gobierno de Delfina Gómez Álvarez, a través de la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque), implementa una estrategia integral para fortalecer los viveros forestales del estado. Esta iniciativa busca mejorar la producción de árboles destinados a las jornadas de reforestación, adaptando técnicas innovadoras a las realidades climáticas y de recursos que enfrenta la región.
Con la implementación de nuevos sustratos en sus 17 viveros forestales, Probosque trabaja en mezclas adaptadas a las condiciones específicas de cada región, priorizando el uso eficiente del agua de riego. Un recurso cada vez más escaso en tiempos de incertidumbre climática.
Más de 70 especialistas se capacitan en técnicas de producción forestal
Para consolidar esta transformación, Probosque realizó el pasado 26 de octubre de 2026 en Metepec el Taller de Sustratos y Manejo de Mezclas para la Producción de Planta Forestal. El encuentro reunió a más de 70 participantes, entre servidores públicos, especialistas e investigadores, quienes intercambiaron conocimientos sobre técnicas de preparación de la tierra y prevención de problemas de sanidad vegetal.
Durante la capacitación, los investigadores Arnulfo Aldrete y Manuel Aguilera Rodríguez, del Colegio de Postgraduados, explicaron las propiedades físicas, químicas y biológicas de los materiales utilizados en la elaboración de sustratos. También abordaron las características esenciales para preparar mezclas adecuadas a las necesidades de cada vivero forestal, considerando factores como la altitud, el clima local y las especies que se cultivan.
¿Por qué cambiar los sustratos en viveros forestales?
Alejandro Santiago Sánchez Vélez, Director General de Probosque, explicó las motivaciones detrás de esta estrategia: «Tenemos limitaciones en cuanto al agua y además se prevé que el fenómeno de ‘El Niño’ va a traer altas temperaturas. Ese es el reto, por lo tanto tenemos que buscar hacer una combinación de factores que nos lleven a eficientar hasta el último centavo que se invierte en estos aspectos».
El desafío es claro. Los viveros forestales enfrentan una disponibilidad limitada de agua y condiciones climáticas cada vez más adversas. Además, existe la necesidad urgente de reducir la dependencia de la tierra negra de monte, un recurso cuya extracción genera impactos ambientales significativos.
Alternativas innovadoras contra plagas y enfermedades
Durante el taller, los especialistas del Colegio de Postgraduados también presentaron alternativas prácticas para evitar la acumulación excesiva de humedad y la aparición de enfermedades en las plantas. Estos problemas, si no se atienden correctamente, pueden comprometer el desarrollo de los árboles antes de ser utilizados en las jornadas de reforestación, afectando directamente el éxito de los programas de restauración forestal.
Actualmente, Probosque distribuye entre sus 17 viveros forestales un nuevo sustrato elaborado con composta para su incorporación a los procesos de producción. Cada jefe de vivero tiene autonomía para determinar las proporciones de las mezclas de acuerdo con la ubicación de sus instalaciones, las condiciones ambientales locales y las especies forestales que se producen.
Un esfuerzo colectivo hacia la sustentabilidad
Parte fundamental de esta iniciativa fue el intercambio directo entre los responsables de los 17 viveros forestales. Durante el taller, cada uno compartió las características y necesidades específicas de sus instalaciones, permitiendo establecer criterios técnicos compartidos para el manejo de sustratos y optimizar el aprovechamiento de los recursos disponibles.
Este enfoque colaborativo refleja una visión comprensiva de la reforestación. No es solo plantar árboles, sino garantizar que lleguen fuertes y sanos a su destino final. En un contexto de cambio climático y crisis hídrica, cada árbol cuenta. Y detrás de cada árbol que crece en una jornada de reforestación, hay trabajo técnico, capacitación constante y recursos bien invertidos.
La implementación de nuevos sustratos en viveros forestales representa un paso adelante en la búsqueda de prácticas más eficientes y sustentables. Es un recordatorio de que enfrentar los desafíos ambientales requiere innovación, colaboración y el compromiso de instituciones como Probosque con la recuperación y conservación de los bosques del Estado de México.


