Por: LUCIANO PERCASTRE
¡MONTIEL SACUDE LA SIMULACIÓN DEL PRI EN NEZA! EXHIBE LA FRACTURA Y EL DESPRECIO A SU MILITANCIA HISTÓRICA
EL SÁBADO pasado el exgobernador Arturo Montiel acudió nuevamente a Nezahualcóyotl y, exhibió la grave fractura del priismo en Neza. Dejó en claro la crisis de interlocución, la soberbia, el divisionismo y la falta de sensibilidad de la dirigencia municipal que está en manos de excandidato fallido a presidente municipal Antonio Méndez, quien se ha empeñado en fomentar una abierta distancia entre el comité y los cuadros que han dado fuerza al partido.
La reunión del fin de semana, con la presencia del exgobernador mexiquense, una de las figuras históricas más reconocidas del llamado Grupo Atlacomulco, representó una señal política que merece atención: Reagrupar, a los liderazgos y militancia abandonada ante el desprecio de la dirigencia municipal del PRI, de Toño Méndez, señalado por su incapacidad y mediocridad política.
A esta invitación motivada para celebrar los cumpleaños de Arturo Montiel Rojas, del expresidente municipal, Gerardo Vizcaíno Cobián y del maestro Gerardo Dorantes Mora, acudieron expresidentes municipales, exregidores, exdiputados locales y federales y liderazgos de Nezahualcóyotl. No fue solamente un encuentro de figuras con peso político; fue una demostración de que existe una corriente priista dispuesta a reencontrarse fuera de los espacios de conducción formal del comité municipal y no ser comparsa de la simulación que encabeza el supuesto dirigente municipal Antonio Méndez, empresario que sabe hacer negocios, pero no política.
Montiel puso sobre la mesa un mensaje y una exigencia: recobrar la unidad del priismo. Esa idea que dio paso a la creación de la explanada municipal que lleva el nombre de:” Plaza Unión de Fuerzas”, fundada en 1983, en honor a la lucha de los colonos que forjaron Neza y al priismo de otras épocas.
El mansaje del exmandatario es claro, el priismo de Neza requiere respeto, participación y un lugar en las decisiones, ignorarlo no borra su historia: exhibe la incapacidad, no solo de la dirigencia local, sino de la estatal y nacional.
La presencia de Montiel nuevamente en Neza, va más allá de la fotografía y la celebración. Representa la señal de una influencia determinante en el Estado de México. Su aparición en Neza, es el contexto de reacomodos y definiciones rumbo a 2027. Sus visitas recurrentes y su interés expresado por el futuro de Nezahualcóyotl colocan sobre la mesa un objetivo fundamental: Montiel está dispuesto a articular una propuesta capaz de escuchar a la militancia y crear una alternativa en los próximos comicios.
La fractura del priismo se vuelve más visible al contrastar dos escenas: mientras Brenda Alvarado secretaria general del Comité Directivo Estatal del PRI, se encontraba en las instalaciones de avenida México, simulando trabajos de partido, en el Comité de Gestión Social en la colonia La Perla, se congregaban cuadros priistas con liderazgo y arraigo ante la militancia: Eso deja claro que una cosa es la estructura formal del partido y otra, la capacidad efectiva de reunir voluntades. El comité puede conservar sus oficinas, sus nombramientos y sus sellos, pero lo que no puede garantizar es la confianza de una militancia que se siente relegada.
Algo es cierto. Mientras el comité debería de funcionar como punto de encuentro, la imagen de una convocatoria alternativa alimenta las dudas sobre su capacidad para representar a todas las expresiones del priismo local.
El divisionismo que hoy fractura al priismo de Nezahualcóyotl, es consecuencia de la falta de sensibilidad política, la indiferencia y la escasa importancia de la dirigencia estatal y nacional en manos de Cristina Ruíz y Alejandro Moreno respectivamente. El desprecio hacia los cuadros que construyeron la fuerza del partido, la ausencia de diálogo y la arrogancia hunden cada vez más al priismo.
No se puede exigir desde la cúpula, unidad con fomentando la indiferencia, ni reclamar lealtad a quienes se sienten relegados. Mientras las dirigencias sigan confundiendo autoridad con imposición y disciplina con sometimiento, la fractura continuará creciendo y no solo en Neza, sino es todo el estado y el país, porque ningún partido puede aspirar a recuperar la confianza ciudadana si primero no es capaz de reconciliarse con su propia militancia.
La profunda crisis que atraviesa el PRI en Nezahualcóyotl exige responsabilidad, altura de miras y una verdadera voluntad de reconstrucción; sin embargo, las acciones de divisionismo, exclusión y confrontación interna que fragua Antonio Méndez, no abonan a la recuperación del partido, sino que profundizan sus heridas y alejan cualquier posibilidad de reagrupar a sus liderazgos históricos.
Cada priista que se margina, cada liderazgo que se desprecia y cada espacio de diálogo que se cierra terminan convirtiéndose en una oportunidad para Morena, que resulta beneficiada por la incapacidad del improvisado político ahora dirigente Antonio Méndez que quiere manejar el comité municipal como si fuera su empresa.
La paradoja es evidente: el PRI podría aprovechar el descontento ciudadano ante el cacicazgo de Juan Hugo de La Rosa, refugiado en Morena, para reconstruir una alternativa, pero sus disputas internas amenazan con regalarle a la 4T, una ventaja política. Cuando un partido se empeña en dividirse, no debilita a su adversario: le despeja el camino y esto ocurre mientras persisten los cuestionamientos por las imposiciones del grupo “Unidos” de Juan Hugo de la Rosa y el estilo de gobierno con malos resultados de la administración morenista en Nezahualcóyotl.
La recuperación política del priismo del municipio, no puede construirse desde la arrogancia ni la simulación, sino desde la unidad, un instituto político comienza a debilitarse cuando sus dirigentes confunden la conducción con la propiedad del partido y creen que pueden prescindir de quienes lo levantaron
Montiel y los liderazgos que acudieron a su convocatoria advierten que, el peso de una historia política debe traducirse en organización, apertura y respuestas concretas para la población. Reconocer a sus cuadros, abrir espacios de participación y reconstruir puentes.
Rumbo a 2027, la advertencia es clara: ningún comité puede reclamar unidad mientras sus propios militantes cuestionan la exclusión; ningún liderazgo puede invocar la historia si desprecia a quienes la escribieron. En Neza, la disputa de fondo ya no es quién ocupa la oficina del partido, sino quién será capaz de reunir a un priismo dividido y convencer a una ciudadanía que tiene derecho a exigir algo más que promesas. La explanada lleva el nombre de Unión de Fuerzas. La pregunta es si el PRI todavía está dispuesto a entender lo que significa.


