El Gobierno del Estado de México intensifica acciones para prevenir tragedias en las festividades comunitarias. A través de una iniciativa integral coordinada por la Gobernadora Delfina Gómez, autoridades eclesiásticas reciben capacitaciones especializadas sobre el uso responsable de pirotecnia, buscando que estos conocimientos se multipliquen en las mayordomías y organizadores de fiestas patronales de toda la entidad.
Más de 50 párrocos y sacerdotes de la Diócesis de Cuautitlán Izcalli, que incluye los municipios de Tepotzotlán y Nicolás Romero, participaron en estas jornadas de formación técnico-práctica coordinadas por la Secretaría General de Gobierno, Protección Civil estatal, la Unidad de Asuntos Religiosos y el Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (IMEPI).
Contenido de la capacitación: más allá de la teoría
Las sesiones de formación no se limitaron a aspectos teóricos. Los sacerdotes recibieron instrucción detallada sobre normativas vigentes, trámites de permisos, clasificación de artificios pirotécnicos y, lo más importante, medidas concretas de prevención y seguridad. El objetivo es que estas autoridades religiosas se conviertan en puentes de comunicación con las comunidades que preparan las celebraciones más esperadas del año.
Emmanuel Reyes Urbán, Director General del IMEPI, trabajó con Adrián Hernández Romero, Coordinador General de Protección Civil del Estado de México, para diseñar una estrategia que trascienda las capacitaciones puntuales. El Jefe de la Unidad de Asuntos Religiosos, Pedro Mena Alarcón, y el Primer Obispo Monseñor Francisco González Ramos, también participaron activamente, reconociendo que la prevención de accidentes es responsabilidad compartida.
¿Por qué incluir a la Iglesia en la estrategia de seguridad?
Las fiestas patronales son momentos de profunda conexión comunitaria en México. Cientos de familias se reúnen para celebrar a sus santos patrones, y la pirotecnia forma parte de la tradición. Sin embargo, cada año ocurren accidentes prevenibles que dejan víctimas, muchas de ellas menores de edad.
Al capacitar a sacerdotes sobre el uso responsable de pirotecnia, las autoridades aprovechan el liderazgo moral y comunitario de estas figuras religiosas. Los párrocos tienen acceso directo a los mayordomos, organizadores y familias que planifican estas festividades. Su palabra pesa, su recomendación se escucha, y su compromiso con la seguridad puede marcar la diferencia entre una celebración memorable y una tragedia.
Una estrategia que se expande por todo el Estado
Lo que comenzó en la Diócesis de Cuautitlán Izcalli no termina ahí. El Estado de México tiene previsto extender estas capacitaciones a todo el territorio, garantizando que el mensaje sobre el uso responsable de pirotecnia llegue a cada rincón donde se celebren fiestas patronales.
Esta multiplicación de conocimiento es especialmente importante en municipios con tradiciones pirotécnicas arraigadas, donde las celebraciones pueden durar varios días y convocan a miles de asistentes. Cada sacerdote capacitado se convierte en un agente de cambio, en alguien que puede salvar vidas compartiendo recomendaciones simples pero efectivas sobre cómo usar pirotecnia de manera segura.
Logística y medidas prácticas para fiestas seguras
Las capacitaciones incluyeron aspectos logísticos concretos: dónde ubicar los puntos de ignición, qué distancia mantener respecto a edificios y áreas concurridas, cómo clasificar los artificios pirotécnicos según su peligrosidad, y cuáles son los trámites legales que deben cumplirse. No se trata solo de «cuidado con los cohetes», sino de una metodología clara y aplicable.
Para los mayordomos y organizadores que reciban estas orientaciones de los sacerdotes, las recomendaciones de seguridad dejarán de ser imposiciones ajenas y se verán como parte del cuidado comunitario, como un acto de responsabilidad hacia las familias que participan en la festividad.
El Gobierno del Estado de México reconoce que prevenir accidentes durante fiestas patronales es proteger la esencia de estas tradiciones: el encuentro, la alegría y la fe. Cuando una familia pierde a un hijo por un accidente pirotécnico prevenible, pierde mucho más que una vida; pierde la posibilidad de volver a celebrar de la misma manera.
Con estas capacitaciones sobre el uso responsable de pirotecnia, se abre un camino para que las festividades mexiquenses sean cada vez más seguras, sin perder el color, el ruido ni la emoción que las define. Los sacerdotes que participaron en estas jornadas de formación ahora tienen el conocimiento y, más importante aún, la responsabilidad de compartirlo. La seguridad de las familias mexicanas depende, también, de esa cadena de compromiso que comienza en las iglesias y se extiende a cada comunidad.


