Candidatos sin propuestas: la falta de apuesta política en municipios

Los registros de candidatos a presidencias municipales en Morena ya se cerraron. Ahora viene la definición. Aunque muchos buscan llegar a esa posición, la realidad es contundente: muchos de ellos ya son cartuchos quemados para la sociedad. No hay expectativa real de que su elección genere un cambio sustancial en la gestión pública. Son, simplemente, más de lo mismo.

Lo más preocupante es que la oposición tampoco ofrece alternativa alguna. No solo no logra obstruir el camino de Morena, sino que tampoco se atreve a hacer una apuesta de largo plazo. Todo es inmediatez. Nadie quiere esforzarse. Nadie quiere comprometerse.

La política de corto plazo no construye futuro

Los proyectos políticos requieren planeación estratégica y objetivos claros. No pueden basarse en la inmediatez. La política actual se mueve por lo que ofrece en el momento, sin considerar las complejidades que rodean el ánimo de una sociedad, sus necesidades profundas, sus traumas históricos.

Cuando los candidatos son heredados del poder, aunque ostenten esa herencia, la sociedad sabe desde antes que será una imposición. Así ha sucedido en municipios donde se han establecido cacicazgos enquistados. El candidato futuro gobernante no estará a la altura de las exigencias. La sociedad, sumida en sus propios problemas, ha dejado de creer.

El rezago es mayor que las respuestas

El rezago es enorme. Las necesidades son infinitas. Lo que se hace es apenas una caricatura que no alcanza a responder lo que la población requiere. Basta con ver el Plan Integral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum en municipios de la zona oriente: las obras son de vital importancia, sí. El rezago histórico es impresionante. Pero lo ejecutado no ayuda lo suficiente. Cada día hay más población, más necesidades, y las respuestas ni siquiera logran empatarlas.

Y lo peor aún: la sociedad no está involucrada en la solución de sus propios problemas. Se le presenta como espectadora de soluciones que otros diseñan.

Autoridades incapaces, sin cuadros para el futuro

Las autoridades no son superiores. Tampoco son magos. Cuando se suma la incapacidad institucional para responder a los retos—comenzando por la ignorancia en el ejercicio público y en los engranajes del gobierno—muchos funcionarios simplemente observan sin saber actuar. Cuando aprenden, su oportunidad ya se acabó. Vienen otros que quizá sean peores.

Esto sucede porque los partidos políticos no trabajan en formar cuadros nuevos ni en impulsar figuras jóvenes y capaces. La apuesta debería ser a largo plazo, pero requiere acompañamiento sostenido. Como eso no ocurre, aunque existan cien aspirantes, ninguno vale realmente la pena. El aparador político muestra solo lo que ya conocemos.

El reto de Morena y la oposición

El reto inmediato de Morena es trascender. El reto de la oposición es avanzar. Si alguno de los dos va perdiendo, es porque la sociedad intenta no repetir lo mismo. Pero el problema de fondo persiste: no hay mejor apuesta.

La reflexión del escritor Enrique Jardiel Poncela cobra vigencia: «El que no se atreve a ser inteligente, se hace político».