Las apuestas del campo costarricense en el Acuerdo Transpacífico

Mientras Costa Rica evalúa su incorporación al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífica (CPTPP), el sector agropecuario nacional ha iniciado un diálogo intenso con las autoridades del Ministerio de Comercio Exterior. Estas conversaciones revelan las dudas, esperanzas y condiciones que los productores agrícolas, ganaderos y de pesca consideran fundamentales antes de que el país tome una decisión definitiva sobre este tratado que ya vincula a 11 economías del Pacífico.

Para entender la magnitud de esta discusión, hay que considerar que la agricultura representa aproximadamente el 6% del PIB costarricense, pero genera empleo directo e indirecto para cerca de 200,000 personas. Productos como el cacao, la piña, el banano y los lácteos son pilares económicos que podrían beneficiarse—o vulnerarse—bajo nuevas reglas comerciales.

Un tratado que redefine las reglas del juego

El CPTPP es el acuerdo comercial más grande del mundo en términos de PIB combinado, reuniendo a países como Japón, Vietnam, Australia y Chile. Su objetivo es eliminar aranceles, facilitar inversiones y estandarizar regulaciones entre miembros. Para una economía pequeña como la de Costa Rica, esta integración podría abrir mercados de 500 millones de consumidores, pero también expone a sus productores a competencia de gigantes agrícolas.

Los temas que más inquietan al campo costarricense, según las reuniones con Comex, giran alrededor de la protección temporal para productos sensibles, los plazos de desgravación arancelaria y las normas sanitarias que deben cumplirse. No es un debate nuevo: durante la negociación del CAFTA-DR hace dos décadas, el sector agropecuario regional enfrentó transformaciones profundas, algunas positivas y otras desafiantes.

El dilema de competir sin protección

El agricultor costarricense enfrenta un cálculo complicado. Por un lado, acceso a mercados grandes y de alto poder adquisitivo significa mayores volúmenes de venta y mejores precios para productos diferenciados como el café de especialidad, el cacao orgánico o las frutas exóticas. Por otro lado, competidores como Vietnam (mayor productor mundial de anacardo y café robusta) o India (competidor en especias y productos lácteos) podrían inundar el mercado doméstico con productos más baratos.

La pregunta central que el sector plantea a Comex es clara: ¿cuánto tiempo tendrá para adaptarse? Los plazos importan enormemente. Una desgravación inmediata de aranceles vulneraría a pequeños y medianos productores que no pueden competir por precio. Una transición de 15 años permitiría inversión en tecnología, mejora de competitividad y reconversión productiva.

Experiencias regionales que enseñan lecciones

En América Latina, experiencias anteriores con tratados comerciales amplios proporcionan pistas. Chile, miembro del CPTPP desde su origen, ha experimentado un aumento en sus exportaciones agrícolas en 47% en la última década, pero sus pequeños agricultores también enfrentaron presión competitiva. México, integrante del T-MEC, vio cómo sus productores de maíz enfrentaron dificultades por la importación masiva de maíz estadounidense más barato, aunque el sector de aguacate y berries se fortaleció.

Estos ejemplos sugieren que el impacto no es uniforme: favorece a productores con escala, tecnología y capacidad de exportación, pero puede marginalizar a pequeños productores sin apoyo gubernamental complementario.

Las condiciones que Costa Rica negocia

Las reuniones recientes entre el sector agropecuario y Comex evidencian que Costa Rica busca negociar cláusulas de salvaguardia especial: períodos más largos para ciertos productos sensibles, posibilidad de reintroducir aranceles temporales si las importaciones amenazan la producción local, y acceso a fondos de ajuste para reconvertir productores que no logren competir en el nuevo escenario.

Además, el tema de las normas fitosanitarias es crucial. Costa Rica impone estándares ambientales y de calidad exigentes. El acuerdo debe garantizar que estas normas (que protegen ecosistemas y consumidores) no sean consideradas barreras comerciales injustas, sino requisitos legítimos.

Impacto en el bolsillo del costarricense

Para el consumidor común, la integración al CPTPP se traduciría potencialmente en precios más bajos para algunos productos importados, pero también en cambios en la oferta doméstica. Si la producción local de ciertas frutas o lácteos pierde competitividad, sus precios podrían ajustarse a la baja, pero el empleo agrícola podría reducirse en regiones deprimidas.

La decisión sobre el CPTPP no es meramente técnica: es una apuesta sobre qué tipo de economía desea Costa Rica. Las conversaciones actuales entre agricultores y comercio exterior definirán si el país entra a este tratado con salvaguardias suficientes o si posterga su entrada mientras fortalece su productividad agrícola.

Próximas movidas

Se espera que en los próximos meses, Comex presente un análisis de impacto sectorial y que el Congreso comience debates sobre una posible ratificación. El sector agropecuario seguirá presionando por garantías concretas. Lo que está claro es que la Costa Rica agrícola del próximo decenio se moldeará, en parte, por las decisiones que se tomen ahora sobre el Pacífico.

Información basada en reportes de: Nacion.com