La pugna interna de Morena por las alcaldías: intereses, negociaciones y poder
Ya están definidas las intenciones de los morenistas que buscan participar en los próximos cargos de elección popular. Se empieza a delinear la contienda interna, sobre todo en lo que respecta a las alcaldías, donde hay quienes apuestan a contar con la bendición de los mandos más altos, otros movidos por intereses personales y algunos más que creen tener respaldo de grupos políticos que los llevarán a la victoria.
Sin embargo, hay muchos factores en juego que determinarán cómo se desarrollarán estas contiendas. En política no hay casualidades, sino causalidades que hacen la diferencia. Tres actos definen este proceso: los intereses del poder estatal, las negociaciones entre grupos y el desgaste de actores políticos que ya no generan empatía social.
La Maestra Delfi asegura su mayoría en el Congreso
El primer acto corresponde a los intereses de quien ostenta el poder a nivel estatal: la gobernadora Delfi. Entrando en su segunda y última etapa de gobierno, no se arriesgará a perder la mayoría en el Congreso. Seguirá la misma ruta con los actores actuales, permitiendo que quienes puedan y quieran repetir en cargo lo hagan. Esto le garantiza un paso más firme y seguro, preocupándose solo por los espacios donde no se pueda asegurar la situación legislativa.
Francisco Vázquez Rodríguez, presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador de los diputados de Morena, confirmó que al menos 23 de los 39 diputados del partido se registraron para buscar coordinaciones municipales, cifra que equivale al 59 por ciento de la bancada. Esta cantidad les permite también moverse hacia otras posiciones como los distritos federales, es decir, los diputados locales tendrán la opción de reelegirse, buscar candidaturas municipales o espacios federales.
Higinio Martínez lleva la mano en las negociaciones
El segundo acto corresponde a las negociaciones y el reparto de espacios según los intereses de los grupos políticos. Aquí es donde la estrategia se complica. El senador Higinio Martínez lleva una clara ventaja en las negociaciones, habiendo asegurado posiciones en municipios clave de la zona oriente como Chimalhuacán, Ixtapaluca y Chalco.
En Chalco, la situación es particularmente interesante. La alcaldesa actual, Abigail Sánchez, busca su reelección. Se especula que podría haber un posible enroque entre la diputada federal Anahí Burgos, quien ya cumplió dos periodos en la Cámara federal, y el diputado local Miguel Gutiérrez. Burgos buscaría la posición municipal mientras que Gutiérrez iría por la federal, permitiendo que ambos permanezcan en estructuras de poder gubernamental.
No obstante, Anahí Burgos enfrenta un obstáculo importante: cuenta con escasa empatía entre la sociedad chalquense. A pesar de sus intentos de mayor contacto social, los ciudadanos la perciben como una figura ajena a la comunidad. Abigail Sánchez, en cambio, mantiene una conexión más fuerte con la población. Esto podría significar que Burgos se quede al margen en su ambición por la alcaldía.
El desgaste político y la falta de alternativas
El tercer acto refleja el desgaste de estos actores políticos. Muchos cuestionan por qué permanecen los mismos personajes en las estructuras de poder. La respuesta es simple: la sociedad lo ha permitido, también bajo sus propios intereses. Como sucedió con el PRI, las acciones y permanencia de estos personajes han minado el ánimo ciudadano y crece la animadversión.
Lo más preocupante es que no hay alternativas políticas genuinas que capitalicen esta insatisfacción. En el entorno político prevalecen los mismos nombres y apellidos. Una diferencia histórica entre el PRI y Morena fue la formación de cuadros políticos: muchos jóvenes crecieron en la política gracias a escuelas de cuadros que les permitieron conocer de cerca el ejercicio gubernamental. Sin embargo, estos cuadros eventualmente pervirtieron su posición, transformando al partido en un ente de odio y venganza del que aún no puede desprenderse.
Morena, por su parte, ni siquiera ha llegado a desarrollar comités municipales sólidos. Las mismas tribus políticas buscan la bendición de sus referentes poderosos con la idea de alcanzar el poder, creyendo ser herederos de un supuesto ánimo social que es, en realidad, falso. Estos grupos tienen el descaro de unirse como tribus esperando arrebatar un poder que ellos mismos han promovido, pero su visión limitada no les permite ir más allá: terminan devorándose entre sí.
¿Qué falta para la transformación real?
Lo que no han demostrado ni morenistas ni priístas es criterio, ideas e inteligencia para poner el interés primordial: la sociedad. La iniciativa no es un rasgo que presuman tener; solo esperan alcanzar el poder para intentar hacer lo que ya hacen los que gobiernan. No hay objetivos ni planes ni proyectos que valgan para una transformación real. Esta supuesta transformación solo se aplica desde las rodillas, lo que se refleja en los resultados.
Los morenistas no solo continuaron con la perversión del poder, sino que la alimentaron y generaron cacicazgos. Hoy, convertidos en cartuchos desgastados, seguirán degenerando el ejercicio público, generando cero respuestas efectivas a la sociedad, que debería ser el fin último de la acción política.
La situación en muchos municipios seguirá igual, a menos que la sociedad diga lo contrario. Pero sin alternativas genuinas, será difícil que suceda algo diferente.
Para la reflexión: «Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto». —Georg Christoph Lichtenberg


