El Congreso del Estado de México avanza en el reconocimiento de una enfermedad que afecta a cientos de miles de personas pero permanece invisible ante la sociedad. El diputado Omar Ortega Álvarez presentó una iniciativa legislativa para reconocer la fibromialgia y los síndromes de dolor crónico como enfermedades potencialmente discapacitantes, buscando garantizar atención médica integral y gratuita a quienes las padecen.
La propuesta, respaldada por el Grupo Parlamentario del PRD y la Asociación Integral de la Fibromialgia FIA México, representa un paso histórico para dignificar la vida de millones de mexicanos que conviven con dolores que no aparecen en radiografías ni estudios de laboratorio, pero que impactan profundamente su calidad de vida.
Un dolor que no se ve, pero existe
Durante su intervención en la tribuna legislativa, Ortega Álvarez reconoció públicamente la lucha de Fátima Ibarra Ayala, Elizabeth Rojas y Magda Aparicio, cofundadoras de FIA México, quienes han trabajado incansablemente por visibilizar esta condición crónica.
«Hoy vengo a esta tribuna a hablar de algo que durante mucho tiempo ha sido difícil de explicar, pero que para miles de personas es una realidad cotidiana: el dolor, un dolor que no siempre se ve, que no aparece en una radiografía o estudio de laboratorio, pero que existe», enfatizó el congresista.
De acuerdo con datos presentados, la fibromialgia afecta entre el 4 y el 5 por ciento de la población adulta en México, impactando principalmente a mujeres. Esta prevalencia se traduce en cientos de miles de mexiquenses que requieren atención especializada y políticas públicas diferenciadas.
Atención médica integral como eje central
La iniciativa busca reformar la Ley de Salud del Estado de México para incorporar formalmente el concepto de discapacidad invisible. Su propuesta central establece esquemas de atención médica gratuita, oportuna e integral que contempla la intervención de múltiples especialidades.
Entre las disciplinas incluidas en la propuesta están reumatología, medicina del dolor, cuidados paliativos, salud mental, psicología, nutrición y rehabilitación física. Este enfoque multidisciplinario responde a la complejidad de la fibromialgia, que requiere tratamiento coordinado desde diversos campos médicos.
Diagnóstico oportuno y capacitación profesional
Otro aspecto fundamental de la iniciativa es la correcta codificación y registro epidemiológico de los casos mediante clasificaciones internacionales. Para lograrlo, el diputado propone capacitación continua al personal del primer nivel de atención médica, con el objetivo de lograr diagnósticos certeros y oportunos.
Esta medida es crucial, ya que actualmente muchas personas con fibromialgia pasan años en búsqueda de respuestas, visitando múltiples especialistas sin obtener un diagnóstico claro. La capacitación de médicos de primer contacto podría reducir significativamente estos tiempos de espera.
Inclusión social mediante identificadores visuales
La propuesta incluye un mecanismo innovador de inclusión social: la adopción voluntaria de identificadores visuales, como el «cordón de girasoles», para personas con padecimientos neurobiológicos fluctuantes. Estos identificadores permitirían que las personas reciban trato digno y ajustes razonables en espacios públicos y servicios, sin necesidad de justificar permanentemente su estado de salud.
Esta medida reconoce una realidad de las discapacidades invisibles: quienes las padecen frecuentemente enfrentan escepticismo y falta de comprensión por parte de la sociedad, siendo constantemente cuestionados sobre la legitimidad de su condición.
Un compromiso institucional con la justicia social
Ortega Álvarez cerró su intervención subrayando que esta propuesta no busca privilegios, sino el pleno ejercicio de derechos fundamentales. «Su dolor no es invisible para este Congreso y su lucha no es ajena a esta Legislatura. Hoy damos un paso para que el Estado de México reconozca, atienda y acompañe, porque transformar el dolor individual en una respuesta institucional también es una forma de hacer justicia», concluyó.
Con esta iniciativa, el Legislativo mexiquense sienta un precedente importante en materia de reconocimiento de enfermedades crónicas y discapacidades invisibles, demostrando que la transformación social requiere no solo voluntad política, sino también políticas públicas concretas y recursos destinados a garantizar una atención digna y efectiva.


