Con el compromiso de proteger ecosistemas de agua dulce cada vez más vulnerables, el Gobierno de Delfina Gómez Álvarez formalizó en Metepec, el 4 de noviembre de 2026, la Declaratoria Regional de Ríos y Riberas. Este acuerdo histórico reúne a autoridades forestales, académicos y organizaciones de la sociedad civil para coordinar acciones de conservación, restauración y monitoreo en el centro del país.

La restauración de ríos y riberas emerge como una prioridad urgente en un contexto de contaminación creciente y presión sobre los recursos hídricos. El documento fue suscrito por la Protectora de Bosques del Estado de México (Probosque), la Comisión Forestal del Estado de Michoacán (COFOM) y el Fondo de Conservación del Eje Neovolcánico (FOCEN), con la participación de María Eugenia Rojano Valdés, Secretaria del Campo.

Un foro que reunió especialistas y comunidades

El acuerdo se formalizó al cierre del Primer Foro Regional: Conservación, Restauración y Monitoreo de Ríos y Riberas en el Centro de México, realizado en Metepec. El encuentro convocó a más de 170 especialistas, académicos y representantes de núcleos agrarios de ambas entidades, generando un espacio de diálogo donde los saberes locales dialogaron con el conocimiento científico.

Durante el foro, tres mesas de trabajo abordaron los pilares de esta iniciativa: la restauración integral de riberas, el monitoreo comunitario del agua y la articulación entre conocimientos locales y herramientas científicas. Representantes de los ejidos Senguio, San Bartolo Amanalco y San Juan Jiquipilco compartieron sus experiencias en el manejo de ecosistemas ribereños, demostrando que las comunidades rurales son actores clave en la protección ambiental.

¿Por qué es tan frágil la restauración de ríos y riberas?

Alejandro Santiago Sánchez Vélez, Director General de Probosque, señaló la fragilidad extrema de estos ecosistemas con datos que alarman: aunque el agua dulce representa solo el 0.15 por ciento del total del planeta, alberga el 45 por ciento de la biodiversidad mundial. Esta concentración de vida en un recurso tan limitado hace que la contaminación tenga efectos devastadores.

«Hemos permitido que los ríos se conviertan en vertederos. La agricultura, que es el principal usuario de agua en México, es también la principal fuente de contaminación hídrica», explicó Santiago Sánchez Vélez. Esta contaminación, conocida como «difusa» por su dispersión, supera incluso el impacto de la contaminación doméstica e industrial.

La restauración de ríos y riberas requiere, por lo tanto, una transformación profunda en las prácticas agrícolas y un compromiso compartido entre gobierno, academia y comunidades para cambiar esta realidad.

Herramientas científicas al servicio de la restauración

Especialistas de Probosque, COFOM, FOCEN y la Secretaría del Agua estatal presentaron metodologías avanzadas de monitoreo biológico y mecanismos de organización comunitaria para proteger arroyos en Áreas Naturales Protegidas. Estas herramientas permitirán identificar cambios en los ecosistemas acuáticos y responder oportunamente ante amenazas.

La restauración de ríos y riberas no es solo un asunto técnico, sino un ejercicio de soberanía ambiental. Las comunidades capacitadas en monitoreo comunitario del agua se convierten en guardianas de sus propios recursos, generando datos que informan políticas públicas desde la experiencia cotidiana.

Un compromiso regional para las cuencas y las comunidades

La Declaratoria Regional de Ríos y Riberas es un instrumento de coordinación que permitirá futuras actividades de restauración, conservación y monitoreo de manera articulada entre el Estado de México y Michoacán. Su valor radica en establecer líneas de colaboración duraderas que trascienden cambios de administración.

Este acuerdo reconoce que la restauración de ríos y riberas beneficia directamente a las comunidades rurales, que dependen del agua para la agricultura, ganadería y consumo doméstico. Al proteger estos ecosistemas, se protegen también los derechos de millones de mexicanos al agua limpia y a un ambiente sano.

El foro realizado en Metepec marca un hito en la colaboración ambiental regional, demostrando que frente a la crisis hídrica, es posible construir respuestas colectivas donde la academia, el gobierno y la sociedad civil trabajan en la misma dirección.