El tercer informe de Delfina Gómez: un gobierno a medias

La gobernadora Delfina Gómez Álvarez presentó su tercer informe de gobierno con el compromiso de continuar en coordinación con todas las instancias gubernamentales para avanzar en obras y acciones a favor de los mexiquenses. Sin embargo, un análisis más profundo del año bautizado como «Año de las Obras» revela una realidad más compleja: las principales inversiones en la entidad no provienen de las arcas estatales, sino del gobierno federal.

Dos pilares que sostienen el crecimiento

El crecimiento registrado en el Estado de México durante este período se divide en dos aspectos principales. El primero, resultado de compromisos previos, fue la decisión de ser sede del Mundial de Futbol hace algunos meses. Este evento obligó al gobierno federal a fortalecer la movilidad y la atención social en la región, con inversiones multimillonarias en carreteras y transporte para evitar colapsos en los sistemas de vialidad y no figurar en las críticas de la prensa internacional.

El segundo aspecto corresponde a la ejecución del Plan Integral de Atención a la Zona Oriente, impulsado directamente por el gobierno federal bajo la administración de Claudia Sheinbaum. Este plan, aunque beneficia a varios municipios morenistas como Naucalpan y Tlalnepantla, ha dejado fuera a otras localidades como Atizapán, Huixquilucan, Coacalco y Tultitlán.

Desigualdad en la cobertura municipal

La gobernadora Gómez Álvarez ha concentrado su atención en municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Ixtapaluca, Valle de Chalco y Texcoco, marginando a otros de beneficios directos. Las inversiones del Plan Integral han sido aplicadas de manera directa por la federación, sin pasar por las manos del gobierno estatal, ejecutando obras de drenaje, dotación de agua potable, mejoramiento de vialidades y espacios deportivos.

Esta estrategia, aunque beneficiosa en algunos aspectos, evidencia una falta de coordinación real entre el gobierno estatal y los gobiernos municipales. La supuesta sinergia entre estas instancias parece ser más una ficción que una realidad operativa, especialmente en materia de seguridad pública, donde los resultados distan mucho de las expectativas ciudadanas.

El factor electoral detrás de las decisiones

Detrás de esta concentración de recursos en ciertos municipios hay un cálculo político evidente: los municipios que reciben mayor atención representan un número significativo de votantes e incluso pueden definir los resultados electorales. El gobierno federal busca reducir la molestia social generada por el abandono histórico en estas zonas, intentando garantizar apoyo electoral para futuras contiendas.

Sin embargo, esta situación plantea un dilema importante: ya no es posible culpar al pasado. Morena y sus gobiernos son ahora la administración en turno, y la responsabilidad por las mejoras o déficits recae completamente en ellos. La falta de avances significativos en seguridad y atención social sugiere que el enfoque está más en mantener el poder que en resolver los problemas cotidianos de la población.

Perspectivas para el próximo año

Con el tercer informe presentado, la gestión de la gobernadora Gómez Álvarez se consolida como incompleta. Mientras que las obras federales continuarán con su inercia presupuestaria, el verdadero desempeño del gobierno estatal dependerá de sus acciones propias. El próximo año es crucial: además de ser electoral, marcará la cuenta regresiva para conocer qué tan capaz es la administración actual de gobernar más allá de los recursos ajenos.

La realidad es que el gobierno estatal permanece a medias, sustentado más en inversiones federales que en una gestión propia robusta. A partir de este momento, todos los ojos estarán sobre qué más puede hacer la gobernadora Gómez Álvarez con recursos propios y con su capacidad de coordinación real con los municipios, mientras la política electoral comienza a definir nuevos escenarios en el Estado de México.