Con una estrategia que trasciende la seguridad policial tradicional, Tlalnepantla ha logrado reducir dramáticamente la percepción de inseguridad entre sus habitantes. Según datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el municipio mexiquense registró una caída de 13.8 puntos porcentuales en apenas tres meses, consolidándose como el segundo municipio con mejor desempeño a nivel nacional y el primero en el Estado de México.
El avance es tangible: la percepción de inseguridad bajó del 73.1 por ciento en junio al 59.3 por ciento en la medición de septiembre de 2026. Pero estos números no surgieron de la nada. Detrás de esta mejora hay un trabajo coordinado que el Presidente Municipal Raciel Pérez Cruz ha impulsado desde su administración.
Una estrategia que va más allá de la policía
Lo que distingue el modelo de trabajo en Tlalnepantla es su carácter integral. No se trata únicamente de aumentar la presencia policial o instalar cámaras de vigilancia, sino de atacar las raíces del problema desde múltiples frentes.
La percepción de inseguridad en Tlalnepantla desciende porque el gobierno municipal ha intervenido los espacios públicos de manera profunda. Se han repavimentado avenidas prioritarias tanto en el oriente como en el poniente de la demarcación, mejorando la infraestructura vial que la población usa diariamente. De forma paralela, se instalaron masivamente luminarias LED que transformaron calles oscuras en espacios mejor iluminados durante la noche, generando entornos más seguros.
Los parques, bajo puentes y espacios comunitarios que estaban abandonados fueron rescatados y habilitados. Hoy funcionan como puntos de convivencia sana donde las familias pueden disfrutar sin temor.
Atención social complementaria
La percepción de inseguridad también se alimenta de desigualdad y falta de oportunidades. Por eso, la administración municipal fortaleció el tejido social mediante programas específicos: las cocinas del bienestar ofrecen alimentación y dignidad a familias en vulnerabilidad; becas educativas buscan evitar que los jóvenes abandonen la escuela; y talleres de empoderamiento económico capacitan a mujeres para generar ingresos propios.
Este acompañamiento institucional continuo manda un mensaje claro a la ciudadanía: el gobierno está presente no solo para sancionar, sino para prevenir y cuidar.
¿Cómo se sostiene esta mejora en la percepción de inseguridad?
La consistencia de los resultados refleja que no es un logro ocasional. La trayectoria de la percepción de inseguridad en Tlalnepantla muestra una caída constante desde el cuarto trimestre de 2025, cuando alcanzó su punto más alto con un 83.8 por ciento. En poco más de un año, el municipio ha acumulado una reducción global de 24.5 puntos porcentuales.
Según la administración municipal, esto es resultado directo de cuatro pilares: disciplina financiera, orden presupuestal, transparencia administrativa y una postura de cero tolerancia frente a conductas indebidas de servidores públicos. Un gobierno que rinde cuentas genera confianza; la confianza reduce la percepción de vulnerabilidad.
El reconocimiento federal
Que los datos provengan del INEGI, una institución independiente y respetada, les da legitimidad más allá de discursos políticos. La percepción de inseguridad en Tlalnepantla no solo mejora en documentos municipales, sino en mediciones oficiales nacionales.
Este desempeño ha posicionado a Tlalnepantla como un caso de estudio: demuestra que la planeación estratégica, cuando se ejecuta con disciplina y visión de largo plazo, puede devolver la paz y la confianza a una comunidad. No es magia; es trabajo diario, coordinación entre áreas, y la convicción de que la seguridad pública se construye también desde la dignidad, la iluminación de las calles y las oportunidades que se ofrecen a los más vulnerables.
Para quienes viven en Tlalnepantla, esta mejora significa poder salir a la calle sin el peso constante del miedo. Para el resto del país, es una lección sobre cómo se hace política pública cuando existe voluntad real de cambio.

