La ironía es casi cinematográfica. Durante años, Apple argumentó de manera contundente que combinar pantallas táctiles con laptops era un error fundamental de ingeniería. Hoy, 31 de octubre de 2026, la compañía ha decidido que ese error fundamental es exactamente lo que sus clientes esperaban. El MacBook con pantalla táctil que Steve Jobs habría rechazado sin dudarlo ahora es realidad.
Este cambio de dirección no es anecdótico. Representa algo mucho más profundo sobre cómo las grandes corporativas tecnológicas ajustan sus narrativas cuando el mercado las presiona lo suficiente. Y para entender por qué importa esto en México, primero necesitamos recordar dónde comenzó esta historia.
El Steve Jobs que decía «no» a las pantallas táctiles en laptops
En los primeros años de la década de 2010, cuando los fabricantes comenzaban a experimentar con pantallas sensibles al tacto en computadoras portátiles, Steve Jobs fue categórico en su rechazo a esta tendencia. Su argumento era simple pero efectivo: la ergonomía. Sostener los brazos en el aire para tocar una pantalla vertical causaría fatiga. El teclado y el trackpad eran, en su opinión, las interfaces superiores para una laptop. Jobs no veía valor en sacrificar comodidad por novedad.
Esa postura se convirtió en doctrina dentro de Apple durante los años posteriores a su muerte en 2011. Incluso cuando otras marcas —Windows primero, luego fabricantes de Android— incorporaban pantallas táctiles a sus portátiles, Apple mantenía la línea. La empresa no se movería.
¿Qué pasó entre 2018 y 2026 para cambiar de opinión?
En 2018, cuando la pregunta sobre una MacBook táctil llegaba a ejecutivos de Apple como Craig Federighi, la respuesta seguía siendo negativa. Federighi, quien ha sido el rostro de la ingeniería de software en la empresa durante más de una década, explicaba a periodistas como Lauren Goode de Wired por qué Apple consideraba que esta característica no tenía sentido para sus computadoras de escritorio.
Ocho años después, algo cambió. No fue un descubrimiento científico nuevo. No fue un avance tecnológico que resolviera mágicamente el problema ergonómico. Lo que cambió fue la presión del mercado, la expectativa de los consumidores y, francamente, la competencia que no dejaba de innovar en esta dirección.
Los datos sugieren que los usuarios cada vez menos veían una diferencia clara entre una iPad y una MacBook. La línea entre tablet y laptop se ha difuminado. Apple misma contribuyó a esto con los iPad Pro, que ahora compiten directamente con MacBooks en algunos segmentos. Lanzar una MacBook con pantalla táctil no es tanto una victoria de los consumidores como una admisión de que la estrategia anterior ya no es defensible.
¿Por qué le debe importar esto a México?
En mercados como México, donde el acceso a tecnología premium es un lujo reservado para una porción de la población, los cambios en Apple reverberan con especial intensidad. No porque todos usen MacBooks —de hecho, la mayoría de los mexicanos que tienen laptop usan Windows—, sino porque Apple funciona como establecedor de tendencias.
Cuando Apple dice que algo es bueno o malo, la industria escucha. Los fabricantes de Windows tomaron nota de que Apple rechazaba las pantallas táctiles, y durante años justificaron sus propias decisiones de diseño en esa validación. Ahora que Apple cambia de opinión, los fabricantes de laptops en general encontrarán más justificación para expandir pantallas táctiles como estándar.
Para el consumidor mexicano, esto significa más opciones, pero también más presión de precios. Un MacBook con pantalla táctil costará más que uno sin ella. Las alternativas con Windows también subirán de precio con esta nueva característica. En un país donde la mayoría de trabajadores independientes, estudiantes y profesionales compite por acceso a equipos asequibles, cada aumento de precio importa.
El verdadero costo del cambio de opinión corporativo
Lo más interesante del giro de Apple no es que haya admitido estar equivocada. Las corporativas nunca lo dicen así. Lo interesante es cómo el cambio demuestra que las narrativas corporativas sobre lo que es «correcto» o «mejor» no son tanto verdades eternas como posiciones de mercado que se ajustan cuando es necesario.
Durante años, Apple convenció a millones de usuarios de que las pantallas táctiles en laptops eran ergonómicamente inadecuadas. Ahora, esos mismos usuarios deberán aceptar que estaban equivocados. O que Apple estaba equivocada. Cualquiera que sea la conclusión, la confianza sale disminuida.
El MacBook con pantalla táctil que Apple lanza ahora en 2026 no es el resultado de una epifanía tecnológica. Es el resultado de que el mercado, año tras año, pidió algo que la compañía se negaba a dar. Finalmente, el volumen de solicitudes fue demasiado para ignorar. Es un recordatorio útil: en tecnología, el «no, es mejor así» de hoy puede ser el «bueno, está bien si realmente lo quieren» de mañana.
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Información basada en reportes de: Xataka.com.mx


