La OMS presiona por un acuerdo internacional vinculante ante pandemias futuras
Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, ha lanzado un llamado urgente a la comunidad internacional para acelerar la conclusión de un tratado global de prevención de pandemias. Con una reflexión que suena a advertencia, el funcionario subrayó que no se trata de si ocurrirá otra crisis sanitaria de escala mundial, sino de cuándo sucederá.
Este pronunciamiento marca un punto de inflexión en los esfuerzos diplomáticos que la OMS ha liderado desde 2021 para forjar un instrumento legal vinculante que unifique a los países en protocolos comunes de respuesta ante amenazas infecciosas emergentes. Los negociadores han estado trabajando en lo que se conoce como el Acuerdo sobre Pandemias, una iniciativa que busca complementar el Reglamento Sanitario Internacional vigente desde 2005.
Antecedentes: Las lecciones de la COVID-19
La pandemia de COVID-19 expuso fracturas profundas en la arquitectura global de salud pública. Las respuestas descoordinadas, la desinformación transnacional, las disputas por acceso a vacunas y medicamentos, y la falta de mecanismos uniformes para compartir información epidemiológica revelaron que los sistemas existentes eran insuficientes. Mientras algunos países cerraban fronteras unilateralmente, otros enfrentaban crisis de oxígeno, y las naciones de menores recursos quedaban rezagadas en el acceso a inmunizaciones.
América Latina fue particularmente golpeada. Países como Perú, Colombia y Brasil registraron entre las tasas de mortalidad más altas del mundo. La inequidad en el acceso a vacunas durante 2021 y 2022 profundizó las brechas ya existentes entre naciones desarrolladas y en desarrollo, generando resentimiento y desconfianza en los mecanismos multilaterales de cooperación.
¿Qué busca el nuevo tratado?
El instrumento que negocia la OMS contempla varios pilares fundamentales. Primero, establecer obligaciones claras para la vigilancia y detección temprana de patógenos con potencial pandémico. Segundo, crear mecanismos de financiamiento predecible para investigación y desarrollo de contramedidas médicas. Tercero, asegurar una distribución equitativa de vacunas y tratamientos que no repita los errores de 2020-2021. Cuarto, armonizar regulaciones nacionales para acelerar autorizaciones de fármacos en contextos de emergencia.
Adicionalmente, el tratado buscaría reforzar la transparencia en la comunicación de brotes, disincentivando el ocultamiento de información por temor a represalias económicas. También propone fortalecer la capacidad de laboratorios en países de ingresos medios y bajos, reconociendo que nuevos virus frecuentemente emergen en regiones con infraestructura limitada.
Desafíos políticos en la negociación
A pesar de la urgencia proclamada, las negociaciones avanzan lentamente. Existen tensiones entre países con diferentes intereses. Las naciones desarrolladas priorizan mecanismos de control, mientras que los países en desarrollo reclaman garantías sobre transferencia de tecnología y financiamiento sin condicionalidades. China ha buscado asegurar que no haya cláusulas que permitan inspecciones intrusivas. Estados Unidos ha manifestado preocupaciones sobre soberanía nacional.
Para América Latina, el debate es particularly relevante. Instituciones como la CEPAL han señalado que la región necesita garantías concretas sobre acceso equitativo y capacidad para producir medicamentos localmente, evitando depender exclusivamente de importaciones durante crisis.
El reloj biológico corre
Expertos en salud pública advierten que la probabilidad de una nueva emergencia infecciosa es elevada. Estudios recientes indican que aproximadamente 1.7 millones de virus desconocidos circulan en fauna silvestre con capacidad de infectar humanos. La urbanización acelerada, el cambio climático, el comercio ilegal de fauna y la intensificación agrícola crean condiciones propicias para saltos zoonóticos.
El llamado de la OMS refleja una convicción consensuada entre epidemiólogos: la COVID-19 no fue un evento único, sino un aviso. Prepararse ahora es exponencialmente más económico que gestionar otra crisis global. Las estimaciones sugieren que invertir en vigilancia y prevención cuesta una fracción de lo que significó la pandemia reciente en vidas y economía.
Próximos pasos
Se espera que en próximas asambleas mundiales de la OMS se presione para cerrar las negociaciones. La presión del director general indica que la organización considera crítico que 2024 y 2025 sean decisivos. Para los países latinoamericanos, la recomendación de expertos es participar activamente en estas negociaciones, asegurando que sus necesidades específicas queden reflejadas en un acuerdo que, finalmente, podrá salvar millones de vidas.
Información basada en reportes de: DW (English)


