Con una inversión superior a 6.9 millones de pesos, el municipio de Huixquilucan concluyó las obras en Huixquilucan que transformarán la calidad de vida en tres comunidades: El Guarda, El Hielo y La Glorieta. La presidenta municipal, Romina Contreras Carrasco, inauguró estos proyectos el 6 de noviembre como respuesta directa a las solicitudes vecinales recolectadas a través del programa «Huixquilucan Contigo 24/7».

Un kilómetro de asfalto nuevo para El Hielo

La obra principal fue la repavimentación con concreto asfáltico de la Avenida Revolución, que abarcó cerca de un kilómetro de longitud en la comunidad de El Hielo. «Hoy inauguramos esta calle, con lo que seguimos entregando resultados a El Hielo», expresó la alcaldesa Romina Contreras Carrasco durante la ceremonia de entrega.

Pero las obras en Huixquilucan no se limitaron solo al asfalto. Junto con la repavimentación, el gobierno municipal realizó trabajos complementarios de balizamiento, rehabilitación de rampas y banquetas, elementos que van más allá de una simple renovación vial. Estos detalles reflejan una visión integral de lo que significa recuperar el espacio público: no solo se trata de tener calles transitables, sino de garantizar accesibilidad para todas las personas, incluidas aquellas con movilidad reducida.

«Sabemos que contar con vialidades en óptimas condiciones en el municipio aumenta la plusvalía de las viviendas», subrayó la presidenta, reconociendo que la inversión en infraestructura tiene un impacto directo en el bienestar económico de las familias huixquiluquenses. Una calle bien pavimentada no es solo una cuestión de comodidad: representa seguridad para los desplazamientos diarios, reduce accidentes vehiculares y mejora la circulación de emergencias médicas.

Gimnasio al aire libre en La Glorieta para actividad física comunitaria

Las obras en Huixquilucan también incluyeron un elemento pensado en la salud pública. En la comunidad de La Glorieta, el municipio entregó un nuevo gimnasio al aire libre equipado con barras de calistenia, una instalación que refleja el reconocimiento de que el ejercicio físico no debe ser un privilegio de quien puede pagar una membresía.

Este espacio público abierto democratiza el acceso al bienestar físico y mental, particularmente importante en contextos donde el sedentarismo y la salud mental son desafíos crecientes. Jóvenes, adultos y personas mayores podrán utilizar estas barras sin costo alguno, fortaleciendo tanto su cuerpo como sus vínculos comunitarios.

¿Qué significa esta inversión para las comunidades?

Estos proyectos responden a un enfoque que escucha a los vecinos. El programa «Huixquilucan Contigo 24/7» funcionó como un canal de comunicación donde las comunidades expresaron sus necesidades más urgentes: vías en mal estado que dificultaban el tránsito seguro, y la falta de espacios públicos dedicados al cuidado de la salud.

Para muchas familias, una calle repavimentada significa menos polvo en las casas, viajes más seguros en transporte público, y la posibilidad de que los niños y niñas jueguen sin temor a los hoyos. Para otras, el gimnasio al aire libre representa la oportunidad de ejercitarse sin presupuesto extra, mejorando su salud física y encontrando espacios de convivencia comunitaria.

Infraestructura digna como derecho, no como favor

Aunque la presentación oficial enfatiza estos logros como entregas del municipio, es importante recordar que la calidad de vida en espacios públicos es un derecho de toda persona. Que vecinas y vecinos de Huixquilucan hayan tenido que solicitar explícitamente la reparación de una avenida o la instalación de un gimnasio evidencia una brecha histórica entre lo que debería ser estándar y lo que efectivamente existe en muchas comunidades.

Las obras en Huixquilucan representan un avance, pero también un recordatorio de que la dignidad urbana requiere atención constante, presupuesto suficiente y, sobre todo, gobiernos dispuestos a escuchar a quienes viven día a día en esos espacios.

Con esta inauguración, El Hielo, El Guarda y La Glorieta dan un paso hacia ciudadanía más plena: la de poder transitar con seguridad y acceso a espacios que cuiden la salud de sus habitantes.