Morena en el Estado de México: pactos ocultos y equilibrios de poder

Los primeros esbozos del poder morenista comienzan a manifestarse a través de la designación de coordinadores estatales como delegados. Esta estrategia permite que estos personajes estén presentes en la arena electoral sin violar la ley, comprometiéndose a realizar cambios que supuestamente mejoren la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, la realidad sugiere un patrón repetido: promesas similares que raramente se cumplen.

Intereses de poder y dinero en juego

Mientras Morena intenta mantener un equilibrio de fuerzas interno, los resultados electorales determinarán qué tan genuino fue este esfuerzo. Detrás de cada candidato designado existen fuerzas políticas y locales que juegan dos cosas fundamentales: poder y dinero. Si estas estructuras realmente atendieran las necesidades de la sociedad, los resultados serían notablemente mejores.

El caso del presidente del Senado, Higinio Martínez, es ilustrativo. Aunque declaró que no interferiría en las designaciones de candidatos, sus pactos previos sugieren lo contrario. Su influencia es visible en municipios clave como Texcoco, Chimalhuacán, Ixtapaluca y Chalco, donde las designaciones ya parecen definidas.

El carrusel de posiciones en Chalco

En Chalco, el panorama es revelador. Si la alcaldesa Abigail Sánchez no es reelegida, el diputado local Miguel Gutiérrez podría ocupar la presidencia municipal. Ambos pertenecen al mismo grupo político liderado por Higinio Martínez, lo que sugiere un intercambio de posiciones predeterminado. La diputada federal Anahis podría descender a diputada local o permanecer en su cargo, pero es casi seguro que no llegará a la alcaldía.

Las encuestas: una herramienta dirigida

Morena ha optimizado el uso de encuestas para favorecer sus propósitos políticos. La estrategia es simple: detectar los puntos sociales de aceptación del candidato preferido y aplicar la encuesta en esas zonas específicas. El resultado es favorable por diseño, no por pluralismo democrático. Esto deja a muchos morenistas fuera de las decisiones, superados por encuestas que no son amañadas pero sí estratégicamente dirigidas.

La distribución del poder morenista

El senador Higinio Martínez no necesita intervenir directamente porque sus acuerdos ya están pactados. Esto evita que Morena se fracture internamente. El resto de las posiciones se distribuye entre la maestra Delfi y otros actores, incluyendo a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien también tiene intereses políticos en el Estado de México. A nivel municipal, Morena mantiene una posición sólida sin mayores obstáculos.

Movimientos en la geografía política

En Amecameca, hay señales serias de que la presidenta municipal priísta podría sumarse a Morena, abriendo nuevos caminos para los intereses morenistas. Juan Manuel Guerrero se postularía a la alcaldía, mientras que Topete ascendería a una diputación. En estos arreglos, el poder permanece dentro de la misma familia política.

El PRD, que participa solo, busca mantener su presencia en municipios secundarios para preservar su registro partidista. Su lucha es más por la supervivencia que por competitividad real.

PT y PVEM: aliados cuestionados

Los partidos aliados de Morena enfrentan dificultades. Los errores del ex dirigente Couttolenc, vinculado con fuerzas oscuras para obtener recursos y posiciones políticas, le costaron caro. Su supuesta candidatura como caballo negro para gobernador generó problemas que ni el apoyo morenista pudo resolver.

El veto de PT y PVEM a la iniciativa de reforma electoral de la presidenta Sheinbaum fue un golpe significativo. Hoy, estos aliados podrían ser marginados de decisiones cruciales, generando un clima de venganza política que podría afectar los acuerdos dentro de la coalición.

La oposición permanece débil

Mientras Morena consolida su posición, la oposición sigue sin ofrecer una narrativa atractiva ni alternativas sólidas. Esta ausencia es preocupante: una sociedad sin opciones políticas viables camina hacia la concentración de poder en una sola estructura, lo que ningún sistema democrático debe permitir.

La reestructuración de los partidos de oposición y su renovada participación son imperativos. No basta con disputar posiciones; es necesario ofrecer valores, visiones alternativas y soluciones reales a los problemas sociales. De lo contrario, la política mexiquense quedará reducida a un juego de poder sin contrapesos.

Reflexión final

Theodore Roosevelt advertía: «No se puede ejercer el poder sin responsabilidad; el primero sin la segunda es tiranía». Este principio debe guiar a todos los actores políticos. En el Estado de México, los pactos, negociaciones y repartos de posiciones son evidentes, pero la pregunta fundamental persiste: ¿quién asegura que estas estructuras de poder realmente sirvan a la ciudadanía?

Mientras los equilibrios internos de Morena se definen y la oposición busca redefinirse, la sociedad mexiquense sigue esperando políticos que antepongan el bien común al interés personal.