El Estado de México registró un crecimiento económico de 3.7% en el segundo trimestre de 2026, pero su desempeño relativo se debilitó al ubicarse en el octavo lugar a nivel nacional, aportando apenas 0.34 puntos porcentuales a la variación nacional, según datos del INEGI.

Con más de 17 millones de habitantes, la entidad mexiquense mantiene su condición de potencia económica regional gracias a su estratégica ubicación geográfica, su amplia infraestructura industrial y comercial, así como su vinculación con la Ciudad de México. Sin embargo, los números revelan un panorama más complejo: mientras algunos sectores despegan, otros se estancan.

Manufactura e industria: los motores del crecimiento

El desempeño más robusto proviene de las actividades secundarias —manufactura, construcción e industrias energéticas—, que crecieron 8.2% anual y contribuyeron con 2.18 puntos porcentuales al crecimiento estatal. Con este resultado, el Estado de México se posiciona en el cuarto lugar nacional en este rubro.

Municipios como Toluca, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli, Lerma, Naucalpan y Ecatepec se han consolidado como importantes centros industriales y comerciales. La entidad alberga parques especializados en producción automotriz, farmacéutica, química y alimentaria, atrayendo inversiones nacionales y extranjeras que generan miles de empleos.

Particularmente relevante es el crecimiento de centros logísticos vinculados al comercio electrónico. El corredor Cuautitlán-Tepotzotlán-Huehuetoca se ha convertido en un nodo clave para el almacenamiento y transporte de productos hacia todo el país.

Servicios y comercio: rezago preocupante

Las actividades terciarias —comercio y servicios— representan el talón de Aquiles de la economía mexiquense. Con un crecimiento de apenas 2.0% anual, la entidad se ubicó en el lugar 23 a nivel nacional, muy por debajo de su potencial.

Este sector, que incluye finanzas, educación, salud y tecnología, concentra miles de negocios: desde grandes centros comerciales y cadenas nacionales hasta mercados tradicionales y pequeños negocios familiares. La expansión de universidades, hospitales privados y empresas tecnológicas ha generado nuevas oportunidades laborales, pero su ritmo de crecimiento sigue siendo insuficiente.

Un factor que frena el dinamismo del comercio es la persistencia de la economía informal, que genera competencia desigual y limita la recaudación fiscal, según advierten especialistas.

Actividades primarias: crecimiento moderado

El sector primario —agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y caza— registró un crecimiento de 4.6% anual, ubicando al Estado de México en el lugar 15 nacional. Aunque este resultado es positivo, la contribución de estas actividades al PIB estatal es menor comparada con la industria.

Desafíos estructurales que limitan el potencial

A pesar de su fortaleza relativa, el Estado de México enfrenta obstáculos significativos. La desigualdad entre regiones es notable: mientras el occidente y norte concentran inversión y empleo, municipios del oriente como Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, La Paz, Valle de Chalco, Chalco e Ixtapaluca demandan mayores inversiones en transporte, seguridad y desarrollo urbano.

La inseguridad, los problemas de movilidad, la falta de infraestructura en zonas marginadas y la informalidad laboral continúan siendo obstáculos para un crecimiento más equilibrado e incluyente.

La región Centro: 24.9% de la economía nacional

En conjunto, Ciudad de México y Estado de México conforman la región Centro, que en el segundo trimestre de 2026 representó 24.9% de la actividad económica nacional, sumando 0.71 puntos porcentuales a la variación nacional. Esta cifra subraya la importancia estratégica de la zona metropolitana para la economía del país.

Perspectivas y transformación hacia actividades de mayor valor

Analistas consideran que el Estado de México tiene potencial para consolidarse como uno de los principales centros logísticos, industriales y de servicios de América Latina. La modernización de infraestructura, el fortalecimiento del capital humano y la atracción de inversiones en tecnología de la información, energías renovables y procesos industriales sustentables serán factores clave.

La entidad continúa desempeñando un papel fundamental en la economía nacional. Sin embargo, para garantizar un crecimiento incluyente y sostenible en los próximos años, deberá reequilibrar su desarrollo regional, reducir la informalidad y dinamizar los sectores de servicios que aún crecen por debajo de su capacidad potencial.