En Nezahualcóyotl, un municipio que históricamente ha enfrentado desafíos críticos en materia de acceso al agua, avanza un proyecto que promete aliviar la escasez que afecta a miles de familias. La rehabilitación del pozo 9 del ramal Tláhuac-Nezahualcóyotl representa un paso concreto hacia garantizar este derecho fundamental para sus habitantes.

El suministro de agua en Nezahualcóyotl ha sido una preocupación constante para los vecinos de colonias como Benito Juárez, Evolución y otras zonas del municipio. Con esta intervención, las autoridades buscan ampliar significativamente la capacidad de distribución y mejorar tanto la calidad como la cantidad de agua que llega a cada hogar.

Un esfuerzo coordinado desde el nivel federal y estatal

La rehabilitación del pozo 9 se enmarca dentro del Plan Integral del Oriente del Estado de México, una iniciativa conjunta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y la gobernadora Delfina Gómez Álvarez. Este plan busca atender de manera integral las necesidades de infraestructura en la región oriental del estado.

El alcalde Adolfo Cerqueda destacó en redes sociales la importancia de esta obra: «Esto ayudará a que tengamos una mayor capacidad para mejorar la calidad y la cantidad de agua que llega a cada uno de los hogares de nuestras vecinas y vecinos». El funcionario reconoció que aunque aún falta mucho por hacer, se trabaja de manera consistente para garantizar el derecho al agua de todas y todos.

¿Por qué es importante esta rehabilitación?

Nezahualcóyotl es uno de los municipios más poblados del Estado de México, con más de un millón de habitantes. La demanda de agua es enorme y la infraestructura histórica ha mostrado debilidades que impactan directamente en la vida cotidiana de las familias. Cuando el suministro falla, son los niños, las personas mayores y los enfermos quienes sufren primero las consecuencias.

El suministro de agua en Nezahualcóyotl requería modernización urgente. Los pozos antiguos operan por debajo de su capacidad, y muchas colonias reciben agua solo en ciertos horarios. Esta rehabilitación busca aumentar el caudal disponible y hacer más regular la distribución.

Un paso en la dirección correcta, pero insuficiente

El reconocimiento del alcalde Cerqueda sobre que «aún falta mucho por hacer» es honesto y refleja la magnitud del desafío. Un solo pozo rehabilitado, aunque importante, no resuelve completamente una crisis de agua que lleva décadas gestándose en la región.

Expertos en infraestructura hídrica señalan que soluciones como la rehabilitación del pozo 9 deben acompañarse de otras medidas: ampliación de la red de distribución, reducción de fugas en tuberías, tratamiento de aguas residuales y programas de uso eficiente del recurso. El suministro de agua en Nezahualcóyotl requiere una estrategia multifacética y de largo plazo.

El derecho al agua como prioridad

La frase con la que Cerqueda cerró su mensaje en redes sociales —»garantizar el derecho al agua de todas y todos»— toca el corazón del asunto. En México, el acceso a agua potable es un derecho humano establecido en la Constitución, y sin embargo, millones de personas como las de Nezahualcóyotl aún luchan por tenerlo de forma confiable.

Iniciativas como la del Plan Integral del Oriente demuestran que existe voluntad política para enfrentar estos desafíos. La rehabilitación del pozo 9 del ramal Tláhuac-Nezahualcóyotl es evidencia de ello. Pero también es un recordatorio de que la garantía del derecho al agua sigue siendo un trabajo en construcción en muchas comunidades mexicanas.

Los vecinos de Nezahualcóyotl esperan que esta obra se traduzca en beneficios reales: agua más abundante, más horas de suministro y mayor confiabilidad en sus hogares. La próxima fase será monitorear si el suministro de agua mejora efectivamente y si se avanzan en otros proyectos complementarios que consoliden este avance inicial.