Ketamina contra la depresión representa hoy una de las opciones terapéuticas más prometedoras en psiquiatría moderna. Pero hace poco tiempo, la idea de utilizar este medicamento para tratar trastornos del ánimo era considerada poco menos que heterodoxa por la comunidad científica tradicional. La historia de cómo llegó a convertirse en un tratamiento financiado por la sanidad noruega es la de un médico que se atrevió a cuestionar lo establecido.

Lowan Stewart, médico especializado en medicina de emergencias durante diecisiete años en Noruega, fue quien impulsó el reconocimiento y la adopción de ketamina contra la depresión en su país. Su trayectoria profesional en servicios de urgencias le permitió observar de cerca a pacientes con cuadros depresivos severos que no respondían a los tratamientos convencionales. Fue precisamente esta exposición a casos clínicos complejos la que lo llevó a investigar alternativas farmacológicas innovadoras.

Un anestésico que mostró propiedades antidepresivas inesperadas

La ketamina es un fármaco desarrollado en los años sesenta principalmente como anestésico. Durante décadas fue utilizada en quirófanos y salas de emergencia para procedimientos médicos de corta duración. Sin embargo, investigaciones científicas acumuladas desde inicios del siglo veintiuno comenzaron a revelar que dosis mucho menores a las utilizadas en anestesia podían producir efectos rápidos sobre síntomas depresivos graves.

Lo que hace particularmente relevante ketamina contra la depresión es su mecanismo de acción diferente al de los antidepresivos tradicionales. Mientras que fármacos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina pueden tardar semanas o incluso meses en mostrar efectos, la ketamina actúa sobre el sistema glutamatérgico del cerebro y puede producir mejoría en cuestión de horas o días. Para pacientes con depresión resistente al tratamiento o con ideación suicida, esta rapidez de acción representa un cambio significativo.

Stewart reconoce en testimonios que cuando comenzó a proponer ketamina contra la depresión como opción terapéutica, enfrentó considerable escepticismo. El estereotipo de la ketamina como droga de abuso dificultaba su aceptación en círculos médicos conservadores. «Me trataron de loco», describe brevemente su experiencia inicial. Sin embargo, su persistencia y argumentación basada en evidencia científica gradualmente ganaron terreno.

¿Por qué este avance importa para México?

En México, la depresión afecta a millones de personas. Según datos del Instituto Nacional de Psiquiatría, los trastornos depresivos representan una carga significativa de enfermedad mental en el país. El sistema de salud mexicano, tanto en el sector público como privado, enfrenta desafíos importantes en el acceso a tratamientos efectivos y oportunos para la depresión severa.

El caso noruego es particularmente relevante para contextos como el mexicano por varias razones. Primero, ilustra cómo la investigación científica rigurosa puede desafiar prácticas establecidas. Segundo, demuestra que la incorporación de nuevas opciones terapéuticas en sistemas de salud es posible incluso cuando hay resistencia inicial. Tercero, abre la puerta a reflexionar sobre qué medicamentos y tratamientos podrían beneficiar a pacientes mexicanos con depresión resistente que actualmente tienen opciones limitadas.

En México, acceder a tratamientos innovadores de salud mental es frecuentemente un privilegio de quienes pueden pagar atención privada. La mayoría de pacientes dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social o de instituciones públicas se ven limitados a opciones farmacológicas básicas. Si ketamina contra la depresión eventualmente se incorporara como opción en protocolos de atención pública en México, podría beneficiar a miles de pacientes para quienes otros fármacos no han funcionado.

Cómo la evidencia científica transformó una idea rechazada

Lo que permitió que ketamina contra la depresión pasara de ser una propuesta marginal a convertirse en un tratamiento financiado por la seguridad social noruega fue la acumulación de evidencia clínica rigurosa. Estudios internacionales publicados en revistas médicas de reconocido prestigio demostraron consistentemente que la ketamina producía efectos antidepresivos rápidos y sostenidos en pacientes con depresión severa refractaria.

Organizaciones como la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos comenzaron a reconocer estas evidencias. En 2019, la FDA estadounidense aprobó esketamina (un isómero activo de la ketamina) específicamente para depresión resistente al tratamiento. Este respaldo institucional internacional fue crucial para legitimizar el enfoque que Stewart y otros colegas promovían en Noruega.

Stewart destaca que actualmente ketamina contra la depresión representa «lo más efectivo que tenemos ahora mismo» para ciertos perfiles de pacientes. Esta afirmación no es hipérbole, sino reflejo de la realidad clínica: para pacientes con depresión severa que no responden a múltiples antidepresivos convencionales, las opciones histórichamente eran limitadas. Terapias como electroconvulsiva existían, pero conllevaban efectos secundarios significativos y aceptación limitada entre pacientes y cuidadores.

El futuro de ketamina contra la depresión en contextos diferentes

Aunque la aprobación de ketamina contra la depresión ha avanzado en países desarrollados como Noruega, Estados Unidos y algunos europeos, su disponibilidad y regulación varían significativamente globalmente. En América Latina, incluyendo México, la adopción ha sido más lenta y fragmentada. Clínicas privadas especializadas en algunas ciudades ofrecen el tratamiento, pero permanece mayormente fuera del alcance de sistemas públicos de salud.

El camino que recorrió Stewart en Noruega sugiere un modelo posible: investigación rigurosa, publicación de resultados, construcción de alianzas con colegas, y diálogo persistente con autoridades sanitarias. En el contexto mexicano, esto significaría que institutos de investigación y universidades con fortaleza en psiquiatría podrían adelantar estudios locales que generen evidencia adaptada a la población mexicana.

La historia de ketamina contra la depresión en Noruega también recuerda la importancia de mantener mentes abiertas en medicina. Los prejuicios sobre determinados fármacos, aunque comprensibles en el caso de la ketamina debido a su historia de abuso, no deben impedir que se examine su potencial terapéutico genuino cuando la evidencia científica lo respalda.

Para el lector mexicano interesado en salud mental, esta noticia internacional representa un recordatorio de que la innovación en psiquiatría continúa ocurriendo. Si actualmente usted o alguien cercano experimenta depresión que no responde a tratamientos convencionales, es válido preguntar a su médico sobre opciones emergentes. Si bien ketamina contra la depresión podría no estar ampliamente disponible, la conversación con profesionales de salud mental sobre nuevas alternativas es siempre apropiada.

El viaje de Lowan Stewart de ser considerado excéntrico a impulsar un cambio de política pública en salud mental es un recordatorio de que la medicina evoluciona cuando profesionales dedicados se atreven a desafiar convenciones establecidas, siempre respaldados por evidencia rigurosa y compromiso con el bienestar de los pacientes.

Información basada en reportes de: Eldiario.es