Latinoamérica: el territorio donde Verisure apuesta fuerte
Mientras los mercados de seguridad electrónica en Europa se estancan, una empresa sueca descubre en Latinoamérica el filón que necesitaba. Verisure, gigante global en sistemas de vigilancia y alarmas, ha identificado la región como su zona de expansión más prometedora, según confirmó recientemente su líder regional.
El dato es revelador: en 2025, Latinoamérica representa ya más del 9% de los ingresos totales del grupo. Para dimensionar esto, hace apenas cinco años esta cifra era marginal. La velocidad de crecimiento en el territorio ha superado las expectativas internas de la compañía sueca, que opera en más de 30 países a nivel mundial. Este cambio de proporción no es un detalle administrativo: es el reflejo de una apuesta estratégica donde la región ha dejado de ser periférica para convertirse en central.
¿Por qué Latinoamérica representa una oportunidad tan singular?
El contexto es importante. Latinoamérica enfrenta niveles de inseguridad que, aunque complejos, generan demanda consistente de soluciones de protección. Simultáneamente, existe una clase media en expansión —aunque vulnerable— que busca proteger sus hogares y pequeños negocios. Esta combinación crea un mercado receptivo que otras regiones más maduras no ofrecen.
Además, el parque tecnológico de vigilancia en América Latina sigue siendo relativamente fragmentado, dominado por proveedores locales o regionales con capacidades limitadas. La llegada de actores internacionales con recursos, tecnología consolidada y modelos de negocio escalables representa un salto cualitativo. Verisure lo entiende: donde hay fragmentación hay oportunidad de consolidación.
La apuesta concreta: innovación y nuevas plataformas
La empresa no solo habla de crecimiento pasado. Anunció inversiones específicas en desarrollo tecnológico para la región. El énfasis está puesto en Chile como primer laboratorio de nuevas soluciones, pero la lógica sugiere que estas plataformas eventualmente se replicarán en otros países del cono sur y más allá.
¿Qué tipo de innovación? Probablemente integración más profunda con sistemas de inteligencia artificial, mejor conectividad móvil, mejora en los tiempos de respuesta ante alertas y, crucialmente, tarificación más adaptada a los contextos locales. En un mercado donde el precio es sensible, la tecnología debe democratizarse sin perder rentabilidad.
La pregunta incómoda: ¿quién se beneficia realmente?
Aquí conviene mantener el escepticismo periodístico. Cuando una empresa multinacional anota un crecimiento acelerado en una región, es legítimo preguntarse qué dinámicas están detrás. ¿Se trata de verdadera innovación que mejora la seguridad ciudadana? ¿O es captura de un mercado con margen alto que existía, pero mal servido?
La respuesta probablemente sea ambas. Verisure llega con tecnología superior, pero también con márgenes corporativos que drenan capital de territorios que ya tienen déficits de inversión en otras áreas. Además, la privatización de la seguridad mediante alarmas y vigilancia privada no resuelve problemas estructurales de inseguridad, aunque los palíe para quienes pueden pagarlo.
Lo que sigue
El anuncio de nuevas plataformas para Chile es un indicador. Si Verisure invierte en R&D específicamente para la región, significa que ve rentabilidad sostenida por años. Esto podría traer empleos locales en desarrollo de software y operación, pero también consolidará un modelo donde la seguridad es un servicio de mercado, no un derecho público.
Para los inversores y analistas, el dato es claro: Latinoamérica es donde está el crecimiento. Para los ciudadanos de la región, el mensaje es más ambiguo. Tendremos mejor tecnología de vigilancia, pero la pregunta sobre seguridad ciudadana real seguirá sin responder.
Información basada en reportes de: Www.df.cl