UNAM en la encrucijada presupuestal: ¿puede México permitirse invertir más en educación superior?
La Universidad Nacional Autónoma de México ha presentado una solicitud presupuestal para 2027 que va más allá de los ajustes por inflación: pide un incremento real que le permita transformar su infraestructura, modernizar sus laboratorios y equipos, y expandir su capacidad de atención a los estudiantes que llegan cada año a sus aulas.
Este movimiento, aunque podría parecer rutinario en el ciclo presupuestal anual, representa algo más profundo: es un grito de alerta sobre el estado de la educación superior pública en México y una pregunta incómoda que deberíamos todos hacernos: ¿estamos dispuestos a invertir en nuestro futuro o simplemente sobreviviremos con lo que hay?
El contexto de una crisis silenciosa
Para entender esta solicitud, es necesario recordar que las universidades públicas mexicanas han operado durante años en modo de austeridad. No se trata de gastos superfluos o administrativos innecesarios, sino de recursos básicos: edificios que requieren mantenimiento, equipos científicos que envejecen sin poder ser reemplazados, espacios insuficientes para una población estudiantil que crece.
La UNAM, siendo la institución educativa más grande de América Latina, atiende a más de 370 mil estudiantes entre licenciatura y posgrado. Mantener esa operación con presupuestos congelados en términos reales equivale a una reducción silenciosa de servicios año tras año. Cuando la inflación se acelera y el presupuesto no la sigue, los ganadores son claros: nadie.
Renovación infraestructura: no es un lujo
La solicitud específica de recursos para renovar instalaciones no es un capricho administrativo. Las universidades son ecosistemas vivos donde ocurre la investigación de vanguardia, donde se forman los profesionales que dirigirán el país, donde se generan ideas que pueden transformar sectores completos de la economía.
Un laboratorio con equipos obsoletos no puede competir a nivel internacional. Un aula sin tecnología adecuada no prepara estudiantes para un mundo digital. Una biblioteca sin recursos suficientes limita el acceso al conocimiento. Estos no son detalles menores: son el corazón de la misión universitaria.
La pregunta incómoda sobre prioridades
México enfrenta una realidad fiscal compleja. El gobierno tiene múltiples demandas compitiendo por recursos limitados: salud, seguridad, infraestructura, asistencia social. En ese contexto, pedir más dinero para universidades puede sonar como un lujo.
Sin embargo, la inversión en educación superior es justamente eso: una inversión, no un gasto. Los países que han logrado salir de ciclos de pobreza y rezago tecnológico lo hicieron priorizando precisamente esto. Corea del Sur, Taiwán, incluso Chile en los últimos treinta años: todos entendieron que el conocimiento es el activo más valioso.
Una perspectiva latinoamericana
En toda América Latina, las universidades públicas enfrentan presiones similares. Argentina, Brasil, Colombia ven cómo sus instituciones compiten globalmente mientras luchan contra presupuestos insuficientes. El resultado es la fuga de talentos, la pérdida de capacidad investigativa, el estancamiento en innovación.
México no puede darse el lujo de seguir ese camino. La UNAM, la UASLP, la Universidad de Guadalajara, el ITESM y cientos de instituciones más son el motor del desarrollo nacional. Sin combustible, ese motor se detiene.
¿Qué debería suceder ahora?
La solicitud de la UNAM debe entrar en un diálogo serio con el gobierno, pero también con la sociedad. No como un reclamo corporativo, sino como una invitación a pensar colectivamente: ¿qué país queremos ser en diez años? ¿Uno que invirtió en educación o uno que recortó presupuestos mientras otros avanzaban?
La esperanza reside en que, quizás, esta solicitud abra debates más amplios sobre cómo financiamos la educación superior. Nuevos modelos de financiamiento, asociaciones público-privadas responsables, rendición de cuentas real: existen opciones más allá del simple dilema aumento sí o aumento no.
Lo que es claro es que ignorar esta solicitud sería ignorar un problema que crecerá más rápido que cualquier presupuesto futuro.
Información basada en reportes de: Record.com.mx