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¿Tokens como salario? La apuesta de Latam por reinventar su industria tech

Expertos advierten que la tokenización podría ser clave para que México y Latinoamérica compitan en IA, pero primero hay que entender qué se vende realmente.
¿Tokens como salario? La apuesta de Latam por reinventar su industria tech

¿Tokens como salario? La apuesta de Latam por reinventar su industria tech

En los últimos meses, la conversación sobre tecnología en Latinoamérica cambió de dirección. Ya no se trata solo de adoptar herramientas de inteligencia artificial que otros crearon, sino de plantear una pregunta incómoda: ¿por qué nuestra región no lidera la creación de estas tecnologías?

La discusión que emergió en espacios como GTC 2026 toca un nervio particular: la tokenización como eje de una estrategia industrial. Suena futurista. Suena prometedor. Pero también suena a algo que necesita traducción urgente.

¿Qué es esto de los tokens, realmente?

Comencemos por lo básico. Un token, en este contexto, no es una moneda virtual para especular. Es un activo digital que representa valor: puede ser una acción, acceso a un servicio, propiedad fraccionada de algo tangible, o incluso remuneración laboral. La idea es que sea transferible, verificable y divisible. Suena revolucionario cuando se presenta en conferencias tecnológicas, pero la realidad es más matizada.

Lo que importa aquí es entender por qué México y Latinoamérica estarían interesados en esto. La respuesta está en la crisis de competitividad. Mientras que gigantes como China, EE.UU. y Europa invierten billones en infraestructura de IA, nuestra región sigue siendo mayoría consumidora de tecnología. Somos mercado, no creadores.

El atractivo (y el riesgo) de los sistemas multiagente

La otra pieza del rompecabezas es lo que llaman «sistemas multiagente»: múltiples IA trabajando simultáneamente, coordinadas, cada una especializada en tareas diferentes. Es como pasar de una fábrica con un robot a una fábrica inteligente donde docenas de máquinas colaboran sin intervención humana.

¿Por qué importaría para Latinoamérica? Teoricamente, estos sistemas podrían optimizar cadenas de producción en sectores críticos: manufactura, agricultura, logística. Si una empresa mexicana o brasileña lograra desarrollar expertise en orquestar estas IA, podría exportar conocimiento, no solo servicios baratos.

Pero aquí viene la parte donde hay que poner los pies en la tierra: desarrollar estos sistemas requiere talento, inversión en investigación y, sobre todo, acceso a datos de entrenamiento. No es algo que se resuelve en una conferencia. Es infraestructura de largo plazo que requiere decisiones políticas difíciles.

El salto al mundo físico: ¿revolución o promesa vacía?

Luego está el famoso «salto al mundo físico». Si durante años la IA fue puramente digital, ahora se habla de robots, drones y sistemas autónomos que tomen decisiones reales. Suena emocionante. Es emocionante, tecnológicamente hablando.

Sin embargo, aquí aparece una pregunta incómoda que los promotores rara vez responden: ¿quién manufactura estos robots? ¿Quién controla la tecnología detrás? Porque si Latinoamérica solo termina siendo mercado para robots fabricados en Asia o EE.UU., hemos vuelto al mismo lugar: extractores de valor en lugar de creadores.

¿Por qué ahora? Una urgencia política real

La tokenización se presenta como «instrumento de política industrial». Eso es importante porque reconoce algo que la región supo hace décadas: la tecnología no es neutral. Es política. Las decisiones sobre cómo estructurar sistemas económicos digitales tienen consecuencias reales.

Si Latinoamérica logra posicionarse como región que entiende de tokenización, sistemas descentralizados y economía digital, podría capturar valor en cadenas globales donde actualmente solo es periferia. Eso es genuinamente diferente a simplemente adoptar ChatGPT.

El problema es que entre el discurso y la realidad hay un abismo. Se necesita educación técnica masiva, inversión pública en investigación, y gobiernos dispuestos a tomar riesgos. No solo conferencias animosas.

La pregunta que falta

Lo que molesta de muchas de estas narrativas es que se presentan como inevitables, como si solo necesitamos subirnos al tren. La realidad es que cada región debe decidir: ¿queremos ser creadores o consumidores de esta tecnología?

La tokenización y los sistemas multiagente son herramientas reales con potencial genuino. Pero no son varita mágica. Son solo tecnología. Lo que importa es qué decide hacer Latinoamérica con ellas. Esa conversación apenas comienza, y es donde deberíamos poner atención real.

Información basada en reportes de: El Financiero

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