En el pueblo de San Miguel Tlaixpan, Texcoco realizó la edición número 48 de la Feria de la Manzana, una celebración que reúne tradición agrícola, gastronomía local y convivencia comunitaria. El evento, organizado por el Gobierno Municipal en coordinación con autoridades auxiliares y productores de la zona, se consolidó como un espacio para exhibir la riqueza productiva de la región de la montaña.
Una fiesta que rescata la identidad local
La festividad convocó a familias de la localidad a compartir cosecha fresca de sus huertas y una amplia variedad de derivados artesanales elaborados con la manzana, fruto emblemático de San Miguel Tlaixpan. Entre las actividades principales destacó un concurso de productos elaborados con este ingrediente característico, que puso en vitrina el ingenio y dedicación de los productores locales.
El presidente municipal de Texcoco, Nazario Gutiérrez Martínez, participó en la degustación de platillos junto con Yesenia Armas Tobón, presidenta honoraria del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF); Rossana Espinoza Olivarez, directora de Cultura y Turismo, e integrantes del cabildo municipal. También fue marco para elegir a la Reina de Belleza de la celebración, quien representará a la comunidad en festividades venideras.
Impulso municipal a la producción local
Gutiérrez Martínez subrayó la importancia de estos eventos para fortalecer la cohesión social y dar a conocer las costumbres texcocanas. «En Texcoco la mejor forma de dar a conocer nuestras tradiciones es a través de nuestras celebraciones», afirmó el edil.
El presidente municipal destacó que su administración promueve proyectos enfocados en impulsar el talento local, incentivar el consumo de proximidad y fomentar la sana convivencia. Como ejemplo, recordó que solo en lo que va del año se entregaron 50 mil árboles frutales de manera gratuita para rescatar la producción en huertos familiares y fortalecer la vocación agrícola de cada localidad.
Seis décadas de tradición manzanera
San Miguel Tlaixpan tiene un legado profundo en la fruticultura. Desde la década de los 60, la comunidad destacó por su producción de manzana, transformándose en un motor económico regional. «Venían camiones a comprar la manzana para llevarla a los mercados de la Ciudad de México», recordaron los pobladores, subrayando cómo esta fruta criolla impulsó significativamente la economía local durante décadas.
La Feria de la Manzana representa, así, más que un evento gastronómico: es un acto de resistencia y continuidad que busca recuperar la gloria productiva de una comunidad que históricamente ha transformado su tierra en prosperidad y tradición.