Search funds: cuando los inversionistas van de caza en la clase media empresarial
En el ecosistema de inversión latinoamericano, existe un concepto que ha ganado tracción en los últimos años pero aún genera escepticismo en mercados como el chileno: el search fund. Se trata de un vehículo financiero donde inversionistas respaldan a emprendedores o ejecutivos experimentados para que literalmente salgan a «buscar» empresas rentables, las adquieran y las transformen. Ahora, dos profesionales con experiencia en grandes corporaciones españolas acaban de materializar esta estrategia en Chile con una recaudación de US$ 60 millones.
El modelo no es nuevo. Nació en Estados Unidos durante los años 80 como respuesta a una brecha específica en el mercado de fusiones y adquisiciones: existían cientos de pequeñas y medianas empresas rentables, pero «invisibles» para los grandes fondos de inversión. Un search fund actúa como intermediario cazador, identificando negocios con facturaciones típicamente entre US$ 10 y US$ 60 millones—la «Ricitos de Oro» empresarial, ni muy chicos ni muy grandes—para comprarlas, optimizarlas y eventualmente venderlas con ganancia.
¿Por qué importa esto en Chile?
Primero, el contexto. América Latina tiene un tejido empresarial fragmentado. Mientras que en países desarrollados la consolidación ha avanzado décadas, en la región persisten miles de negocios familiares de mediano tamaño cuya propiedad está envejecida o sin relevo generacional claro. Son empresas que funcionan, generan empleo, pero carecen de capital, profesionalización o acceso a oportunidades de expansión. Aquí es donde un fondo de búsqueda puede jugar un rol interesante—aunque no exento de riesgos.
El hecho de que españoles lideren esta iniciativa también es significativo. España ha sido durante la última década un exportador de capital y expertise en dirección empresarial hacia Latinoamérica. Uno de estos emprendedores viene de Falabella, el gigante retail regional, y otro de KPMG, una de las grandes consultoras. No son novatos. Traen playbooks probados, redes de contactos y entendimiento de cómo escalar operaciones en contextos hispanohablantes.
El capital, según reportes, proviene tanto de inversionistas chilenos como de fondos extranjeros. Esto refleja una realidad: el capital disponible en el país sigue buscando oportunidades más allá de las obvias (bancos, inmuebles, minería). Los inversionistas chilenos han visto cómo modelos similares funcionan en otros mercados y están dispuestos a experimentar.
El lado escéptico de la ecuación
Sin embargo, aquí viene el análisis crítico. Los search funds tienen un track record mixto incluso en mercados desarrollados. El modelo depende crucialmente de: (1) la capacidad de los ejecutivos para identificar negocios con potencial real, (2) la disponibilidad de dueños dispuestos a vender, y (3) la habilidad para ejecutar transformaciones operacionales en plazos razonables.
En Chile, existen fricciones específicas. La cultura empresarial familiar es fuerte, y muchos dueños no quieren ceder el control a inversionistas externos sin una ganancia estratosférica. Además, el mercado de medianas empresas chilenas es relativamente concentrado—muchos negocios están ya en manos de grupos económicos conocidos o actores consolidados. ¿Qué empresas quedan realmente «en busca»?
Otro punto: escalar operaciones en Chile implica enfrentar desafíos regulatorios, sindicales y de gobernanza corporativa que no son triviales. Una empresa familiar que funciona con prácticas tradicionales requiere inversión significativa en profesionalización, sistemas y gestión de cambio. Esto suena simple en un pitch de inversores, pero es notoriamente difícil de ejecutar.
¿Tendencia o burbuja?
La pregunta final es si esto representa una tendencia genuina o simplemente otra moda financiera importada. Los search funds funcionan mejor en mercados con liquidez empresarial clara, donde hay múltiplos predecibles y salidas visibles. América Latina todavía carece de esa madurez en muchos sectores.
Lo positivo: si este fondo logra hacer dos o tres operaciones exitosas, demostrará el concepto y atraerá competencia sana. Eso podría acelerar la consolidación empresarial regional y ofrecer oportunidades reales a dueños con visiones diferentes. Lo riesgoso: que se convierta en dinero persiguiendo rentabilidades fantasma en un mercado que no está listo, generando fricciones innecesarias y malas experiencias.
Por ahora, es una apuesta interesante que vale la pena monitorear. Los próximos 18 meses mostrarán si Candelaria encuentra tesoros reales o solo promesas de oro.
Información basada en reportes de: Www.df.cl