Sarampión resurge en México: casi 7 mil casos en tres meses
La enfermedad infecciosa que parecía controlada ha vuelto a emerger como preocupación de salud pública en México. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, durante los primeros meses de 2025 se han registrado miles de contagios confirmados, evidenciando una tendencia ascendente que requiere atención inmediata de las autoridades sanitarias y de la población en general.
Cifras en aumento semana tras semana
Los números reflejan un patrón inquietante. Mientras que a principios de marzo se contabilizaban miles de casos confirmados desde el inicio del año, en apenas una semana adicional se sumaron cerca de 900 contagios más. Esta velocidad de propagación sitúa al sarampión entre las enfermedades prevenibles por vacuna que más rápidamente están ganando terreno en el país.
Desde que comenzó el año, el panorama epidemiológico acumula más de 13 mil notificaciones, aunque no todas han sido confirmadas en laboratorio. Esta distinción es importante porque permite a los epidemiólogos entender mejor la verdadera magnitud del brote y dirigir recursos de manera eficiente.
¿Qué es el sarampión y por qué resurge?
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa causada por un virus específico que se transmite por vía respiratoria. Una persona infectada puede contagiar hasta 12-18 personas susceptibles, lo que lo convierte en uno de los virus más transmisibles que conocemos. Aunque se considera prevenible mediante vacunación desde hace décadas, su reaparición en brotes recientes obedece a múltiples factores.
Entre las causas principales se encuentran las coberturas insuficientes de vacunación en ciertos grupos poblacionales, la migración internacional que puede traer el virus desde otras regiones, la hesitación vacunal en algunos sectores y el debilitamiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica durante situaciones de crisis sanitaria.
Impacto en la salud pública regional
América Latina ha experimentado en los últimos años el resurgimiento del sarampión luego de décadas de eliminación en varias naciones. Venezuela, Brasil y otros países han enfrentado brotes significativos, demostrando que ningún territorio está completamente blindado contra la enfermedad cuando las coberturas vacunales disminuyen. El movimiento migratorio regional ha facilitado que el virus se desplace entre fronteras, haciendo que la vigilancia sea un desafío constante.
Síntomas y momento crítico
El sarampión inicia con síntomas inespecíficos: fiebre, tos, secreción nasal y conjuntivitis, a los que se suma el característico exantema (erupción cutánea) que aparece generalmente entre el tercer y séptimo día de enfermedad. Lo preocupante es que durante los primeros días es indistinguible de otros cuadros virales, lo que puede retrasar el diagnóstico.
Las complicaciones más graves incluyen neumonía, encefalitis e infecciones secundarias, siendo los menores de cinco años y los adultos mayores los más vulnerables. También afecta desproporcionadamente a personas inmunocomprometidas.
Muertes registradas
Aunque el número de fallecidos hasta el momento permanece en cifras bajas según los reportes disponibles, cada muerte por una enfermedad prevenible representa una tragedia evitable. Históricamente, el sarampión ha dejado secuelas neurológicas permanentes en algunos sobrevivientes, por lo que la prevención sigue siendo infinitamente más efectiva que el tratamiento.
¿Qué pueden hacer las personas?
Los especialistas en salud pública enfatizan la importancia de verificar personalmente que el esquema de vacunación esté completo. Esto incluye dos dosis de la vacuna contra sarampión, rubeola y parotiditis (SRP) en el calendario nacional. Quienes nacieron antes de 1989 y nunca recibieron la vacuna, o aquellos que tengan dudas sobre su historia inmunológica, deben consultar con su médico.
Para padres de menores de edad, es fundamental acudir a las clínicas de vacunación y mantener actualizado el esquema de sus hijos. Ante síntomas sospechosos, la búsqueda de atención médica temprana es fundamental no solo para el paciente sino también para prevenir la transmisión comunitaria.
Mirada prospectiva
Las autoridades sanitarias tienen el reto de intensificar la vigilancia epidemiológica, mejorar las coberturas de vacunación y comunicar de manera clara y accesible la importancia de la prevención. La experiencia internacional demuestra que revertir un brote de sarampión es posible, pero requiere voluntad política, recursos suficientes e información confiable que llegue a todos los rincones del país.
Información basada en reportes de: Jornada.com.mx