Restaurar suelos, la clave para combatir la escasez de agua en México
Con la llegada del verano y el aumento de temperaturas en gran parte del país, el estrés hídrico vuelve a posicionarse como uno de los principales desafíos ambientales para México. Pero especialistas advierten que la solución no se limita a gestionar mejor el agua disponible, sino a recuperar la capacidad de los ecosistemas para captarla, infiltrarla y almacenarla.
Según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), cerca de dos terceras partes del territorio nacional presentan algún grado de presión sobre sus recursos hídricos. Diversas regiones enfrentan condiciones recurrentes de sequía que afectan tanto a los ecosistemas como a las actividades productivas y las comunidades.
La degradación acelera la crisis
La situación se agrava por factores como la degradación de suelos, la pérdida de cobertura vegetal y el crecimiento urbano sin criterios de infiltración hídrica. Cuando los ecosistemas se deterioran, disminuye drásticamente la capacidad natural del territorio para absorber agua de lluvia y recargar los acuíferos.
«Durante décadas hemos tratado el agua como un recurso aislado, cuando en realidad depende de la salud de los ecosistemas. Si queremos reducir el estrés hídrico en México, debemos restaurar bosques, suelos, cuencas y espacios urbanos que permitan recuperar el ciclo natural del agua», señaló Octavio López, CEO de Nación Verde.
Suelos saludables, reservorios naturales
Estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indican que los suelos saludables funcionan como grandes reservorios naturales de agua, capaces de infiltrar y almacenar humedad durante periodos prolongados. Por el contrario, los suelos degradados generan mayor escorrentía, erosión y pérdida de agua hacia sistemas de drenaje.
Ante este panorama, Nación Verde impulsa proyectos de restauración ecológica en distintas regiones mediante plantación de especies nativas, recuperación de suelos e implementación de soluciones basadas en la naturaleza. Estas acciones fortalecen la resiliencia de los ecosistemas frente a eventos climáticos extremos y contribuyen a la seguridad hídrica de largo plazo.
Infraestructura verde en las ciudades
La organización también promueve estrategias de infraestructura verde que permiten gestionar el agua desde las ciudades. Elementos como jardines de lluvia, áreas permeables, corredores vegetados y techos verdes ayudan a reducir la temperatura urbana, captar agua pluvial y favorecer su infiltración en el suelo.
A nivel comunitario, la recuperación de materia orgánica representa otra herramienta importante. A través de Mucho Mulch, iniciativa de economía circular de Nación Verde, se transforman residuos de madera en mulch que conserva la humedad del suelo, reduce la evaporación y mejora sus condiciones físicas y biológicas. Entre 2024 y 2026, esta iniciativa reciclió más de 6,700 árboles navideños, generando 147 metros cúbicos de mulch para proyectos ambientales y paisajísticos.
Invertir en resiliencia hídrica
«Cada ecosistema restaurado es una inversión en seguridad hídrica. La infraestructura gris seguirá siendo importante, pero necesitamos complementar esa visión con soluciones basadas en la naturaleza que trabajen a favor del ciclo del agua», agregó López.
Para Nación Verde, la preparación frente a los veranos cada vez más cálidos debe comenzar mucho antes de que aparezcan las restricciones de agua. La restauración ecológica, la conservación de suelos, la infraestructura verde y el aprovechamiento del agua de lluvia representan herramientas estratégicas para construir territorios más resilientes frente a la crisis climática.