Acuerdo histórico entre parlamentarios y barras de futbol para frenar violencia en estadios
Las barras de distintos equipos de la Liga Mexicana de Futbol y el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo firmaron este miércoles el Acuerdo de Cultura de Paz por el Deporte, un pacto sin precedentes que busca reducir actos de violencia en los estadios y construir una estrategia de corresponsabilidad entre aficionados, autoridades y legisladores de cara a la Copa Mundial 2026.
El instrumento, denominado también «Pacto de no Agresión entre Barras de Futbol», tiene carácter de buena voluntad y compromiso social. A través del mismo, los grupos participantes —integrados por aficiones de América, Cruz Azul, Atlas y Atlante, entre otros— se obligan a mantener una conducta pacífica y respetuosa antes, durante y después de los encuentros deportivos, rechazar cualquier acto de violencia, discriminación o vandalismo, y respetar las disposiciones de autoridades competentes.
«El futbol debe seguir siendo una fiesta»
El diputado Reginaldo Sandoval Flores, coordinador del Grupo Parlamentario del PT, celebró la firma del acuerdo y destacó que su objetivo principal es fomentar el respeto, la seguridad y la sana convivencia en los estadios de todo el país. Sandoval propuso además convocar a la Secretaría de Gobernación para definir una ruta hacia el Mundial e integrar una porra unificada que represente a todos los equipos mexicanos en apoyo a la selección nacional.
«Pudiéramos organizar muy bien una reunión con nuestra secretaria de Gobernación y que llame a los de la Liga MX y a los de la Federación Mexicana de Futbol. Estamos dispuestos a ayudar en lo que sea necesario», señaló el parlamentario.
Por su parte, el diputado Gerardo Olivares Mejía enfatizó que este acuerdo representa un mensaje más profundo que una simple firma protocolar. «El deporte puede seguir siendo intensidad sin convertirse en violencia. La identidad puede expresarse sin caer en la confrontación, y la pasión nunca debe significar poner en riesgo la integridad de otra persona», argumentó.
Un momento histórico para México
Olivares Mejía subraya que México vivirá un momento histórico al ser sede del Mundial 2026, cuando millones de personas tendrán la mirada puesta sobre la nación. «El mundo no solo observará estadios e infraestructura, verá realmente cómo son los mexicanos, cómo conviven, si son capaces de demostrar que la pasión deportiva puede coexistir con el respeto».
El diputado rechazó las simplificaciones sobre las barras organizadas, reconociendo que en ellas existe identidad, organización y capacidad de liderazgo. «Este convenio no nace para señalar, estigmatizar o imponer, sino para convocar a quienes defienden colores distintos pero comparten el mismo deporte», indicó.
Compromisos de las barras para transformar la violencia
Los representantes de las Barras Unidas por México reconocieron que en algún momento sus grupos fomentaron la violencia, pero manifestaron su convicción de cambiar la narrativa y ser parte de la solución. Entre sus propuestas figuran: fortalecer los reglamentos internos con cero tolerancia a actos violentos, crear conciencia en nuevos integrantes, promover comunicación entre barras, retomar congresos de aficiones, permitir el acceso a grupos visitantes y conformar una barra de apoyo para la selección.
El diputado Francisco Javier Vázquez Calixto reconoció el esfuerzo de las Barras Unidas y pidió a las autoridades de seguridad garantizar el bienestar de asistentes nacionales y extranjeros en el Mundial.
Un compromiso permanente con la paz
La diputada Magdalena del Socorro Núñez Monreal destacó que esta firma representa el trabajo conjunto de parlamentarios del PT con organizaciones de la sociedad civil para construir una cultura de paz. Recordó que los mexicanos son «gente de paz» y que el país ha normalizado la violencia, lo que ha cobrado especialmente a jóvenes.
«Los y las mexicanas hemos presentado más de 40 iniciativas para reformar el marco legal y transitar hacia una cultura de paz», mencionó la legisladora.
Olivares Mejía subrayó que el convenio no debe agotarse con la firma ni limitarse al contexto mundial. «Este debe ser el punto de partida para construir una coordinación permanente entre autoridades, instituciones deportivas, clubes y aficiones organizadas, basada en la prevención, el diálogo y la construcción de confianza. La grandeza de una afición no se mide por cuánto intimida, sino por cuánto inspira y por el ejemplo que deja», concluyó.