La presidenta del PRI en el Estado de México rechazó categóricamente la Reforma Electoral impulsada por el gobierno, a la que denominó «Ley Maduro» por sus objetivos de concentración del poder, similar a lo ocurrido con la Reforma Judicial.
«Esta reforma no representa una mejora al sistema electoral vigente, sino un intento por seguir concentrando el poder absoluto», afirmó la Senadora Cristina Ruiz Sandoval durante su intervención en Toluca.
Críticas a la reducción de Senadores
Ruiz Sandoval cuestionó específicamente la propuesta de reducir el número de Senadores, argumentando que busca eliminar la representación de las minorías políticas en el Congreso. Además, criticó el cambio en el método de elección de legisladores plurinominales, que según su análisis, pretende revivir las prácticas de los «acordeones» —asignaciones discrecionales de candidatos— para favorecer al partido en el poder.
«No permitiremos que se silencien las voces opositoras ni que se comprometa más la seguridad y la salud de las mexicanas y los mexicanos por los errores de un gobierno fallido. Seguiremos defendiendo la libertad de cada ciudadano», declaró la dirigente priista.
Debilitamiento del sistema electoral
Otro punto central de la crítica del PRI es la reducción del 25 por ciento en los recursos destinados al Instituto Nacional Electoral (INE), los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) y a los partidos políticos.
Ruiz Sandoval alertó que esta medida busca debilitar el sistema de organización electoral y mantener «la puerta abierta al uso de recursos de dudosa procedencia, como los del crimen organizado», lo que representaría un riesgo para la integridad de los procesos electorales.
Reforma condenada al fracaso
La senadora adelantó que la propuesta está «condenada al fracaso», una posición que, según indicó, ya comparten aliados del gobierno como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT).
Para Ruiz Sandoval, el rechazo a esta iniciativa enviará un mensaje claro sobre la realidad del país: «un mensaje de retroceso democrático».
El PRI se suma así a las voces que cuestionan los cambios electorales propuestos, argumentando que en lugar de fortalecer la democracia, buscan concentrar aún más el poder en manos del Ejecutivo federal.