Viernes, 10 de abril de 2026 Edición Impresa
Recientes
Criptomonedas estables: ¿la solución real para pagos en América Latina?Velasco toma las riendas de la diplomacia mexicana con respaldo del SenadoBelmont adopta estrategia de seguridad similar a AMLO en campaña presidencial peruanaCredencial Universal de Salud: cómo acceder al nuevo sistema de registroBelmont adopta estrategia de seguridad inspirada en modelo mexicano para elecciones peruanasEl retroceso silencioso: cuando los gobiernos eligen bombas antes que escuelasXochimilco pierde su emblema vivo: la crisis del ajolote refleja colapso hídricoCómo invertir en tiempos de tensión geopolítica: lecciones para LatinoaméricaCriptomonedas estables: ¿la solución real para pagos en América Latina?Velasco toma las riendas de la diplomacia mexicana con respaldo del SenadoBelmont adopta estrategia de seguridad similar a AMLO en campaña presidencial peruanaCredencial Universal de Salud: cómo acceder al nuevo sistema de registroBelmont adopta estrategia de seguridad inspirada en modelo mexicano para elecciones peruanasEl retroceso silencioso: cuando los gobiernos eligen bombas antes que escuelasXochimilco pierde su emblema vivo: la crisis del ajolote refleja colapso hídricoCómo invertir en tiempos de tensión geopolítica: lecciones para Latinoamérica

¿Por qué capturar al líder no detiene el crimen organizado?

Los gobiernos persiguen rostros visibles mientras ignoran que el narcotráfico funciona como empresa. Una estrategia que garantiza su continuidad.
¿Por qué capturar al líder no detiene el crimen organizado?

La ilusión de la victoria seguridad

Cuando los titulares anuncian la captura o muerte de un capo del crimen organizado, existe una celebración institucional comprensible pero engañosa. Se presenta como un golpe decisivo, un triunfo de la seguridad del Estado. Sin embargo, el mercado ilícito continúa operando casi sin interrupción. Las drogas siguen fluyendo, las ganancias siguen siendo millonarias y nuevos actores ocupan rápidamente los espacios dejados vacíos. Esta paradoja revela un problema fundamental en cómo los gobiernos latinoamericanos entienden el crimen organizado.

Durante décadas, la estrategia predominante ha sido perseguir nombres, rostros y capturados. Se invierte recursos enormes en inteligencia, operativos militares y coordinación internacional para eliminar a una figura específica. Pero mientras tanto, el negocio detrás de esa persona —con sus rutas, sus clientes, sus proveedores y sus márgenes de ganancia— permanece intacto. Es como si un gobierno decidiera cerrar un supermercado derrotando al gerente, sin entender que alguien más abrirá una tienda en la misma esquina mañana.

Un negocio que piensa como empresa

La diferencia crucial está en las lógicas operacionales. Los gobiernos piensan en términos de seguridad: identificar amenazas, eliminarlas, restaurar orden. Es un pensamiento binario, casi militar. El crimen organizado, en cambio, funciona conforme a principios de mercado: oferta, demanda, maximización de ganancias, diversificación de ingresos y adaptabilidad ante cambios externos.

Un cartel de narcotráfico no es una estructura piramidal rígida donde todo depende de una persona. Es una red de negócios interconectados. Tiene proveedores de materia prima, laboratorios, redes de distribución, sistemas de lavado de dinero, estructuras legales y políticas de protección. Si se elimina al presidente ejecutivo, el negocio tiene sucesores entrenados, sistemas de operación documentados y flujos de efectivo establecidos.

Consideremos los números: el mercado global de drogas ilícitas genera entre 426 mil y 652 mil millones de dólares anuales, según reportes de Naciones Unidas. En América Latina específicamente, se estima que el narcotráfico moviliza más de 120 mil millones de dólares anualmente. Estas cifras no disminuyen significativamente tras la captura de líderes visibles. Simplemente se redistribuyen entre otros actores.

El caso latinoamericano: evidencia de un modelo fallido

México ejemplifica perfectamente este fenómeno. Desde 2006, cuando inició la «guerra contra el narcotráfico», el país ha capturado o eliminado a decenas de capos. Sin embargo, los asesinatos relacionados con el crimen organizado pasaron de aproximadamente 2,100 en 2006 a más de 27,000 en 2022. Las incautaciones de drogas aumentaron, pero también aumentó la disponibilidad de cocaína en calles estadounidenses.

Colombia, a pesar de ser el mayor productor global de cocaína con capacidad para producir hasta 1,300 toneladas anuales, ha capturado a líderes de organizaciones criminales durante años. Las operaciones continúan. Brasil, con su creciente problema de tráfico de fentanilo, sigue persiguiendo individuos mientras la droga penetra más profundamente en sus periferias urbanas.

¿Qué falta en la ecuación?

Un enfoque genuinamente efectivo requeriría atacar el negocio, no solo los nombres. Esto significa: entender y desmantelar cadenas de suministro, identificar y congelar flujos financieros, investigar cómplices institucionales, regular los precursores químicos, reducir la demanda en mercados consumidores y, crucialmente, ofrecer alternativas económicas legales en zonas productoras.

Algunos países están experimentando con perspectivas diferentes. Uruguay ha despenalizado parcialmente el cannabis para regular el mercado. Portugal descriminalizó el consumo y enfatizó tratamiento. Aunque controvertidos, estos enfoques reconocen que la lógica puramente represiva ha mostrado sus límites.

El futuro de una estrategia incompleta

Mientras los gobiernos celebren capturas espectaculares en conferencias de prensa, las estructuras comerciales que generan billones de dólares seguirán prosperando. El crimen organizado es resiliente precisamente porque es un negocio. Y los negocios, a diferencia de los individuos, no mueren: simplemente se transforman.

La pregunta que debería plantearse no es «¿quién está al mando?» sino «¿cómo funciona este mercado y cómo lo desmantelamos?» Hasta que los gobiernos replanteen fundamentalmente su estrategia, las victorias seguirán siendo ilusiones mediáticas mientras la realidad económica del crimen organizado continúa intacta.

Información basada en reportes de: Elespanol.com

🗞️
Edición Impresa Leer ahora →