El fenómeno del ‘Batman mexicano’
Omar García Harfuch no aparenta estar jugando a la política. En las mañaneras junto a la presidenta Claudia Sheinbaum, llega al atril, viste traje oscuro, mantiene un rostro serio y desgrana cifras con tono contenido: detenciones, decomisos, desmantelamiento de laboratorios, golpes a estructuras criminales. El máximo responsable de la seguridad en México se expresa como un funcionario con expertise operativo.
Pero fuera de ese salón, su rostro aparece en muñecos vestidos de Batman. Su torso, a veces sin camisa, está estampado en toallas, cobijas y hasta pasteles que se venden en mercados y tiendas de todo el país. Su popularidad ha crecido desde finales de 2025 de manera inusual: mientras que en junio sus opiniones positivas alcanzaban el 53%, en septiembre subieron al 58%. Encuestas más recientes lo ubican por encima del 80%.
Un alivio en medio de la crisis
Su imagen de ‘super policía’ o ‘Batman mexicano’ transmite una sensación de alivio en un país profundamente marcado por la violencia: la idea de que alguien, por fin, pueda poner un freno a la delincuencia. «Que sea popular en un país con esta crisis de violencia es un contrasentido… pero al mismo tiempo hace sentido», explican especialistas en seguridad del Tecnológico de Monterrey.
Sin embargo, la realidad es más compleja. Aunque el Gobierno presume disminución de homicidios dolosos —una tendencia real según estadísticas oficiales—, México sigue teniendo una de las tasas de homicidio más altas de América Latina. De acuerdo con el Banco Mundial, la tasa mexicana es de 25 por cada 100.000 habitantes, igual que Colombia, arriba de Brasil (19) y solo debajo de Honduras (31) y Ecuador (46). El promedio mundial es de 5.
Expertos señalan que, aunque el número de homicidios es la medida más común para evaluar violencia, no es la única. Los crecientes casos de extorsión y desapariciones evidencian un problema estructural que los gobiernos no han podido contener.
Un perfil técnico poco común
García Harfuch nació el 25 de febrero de 1982 y tiene 44 años. No proviene de la política tradicional. Su carrera se forjó en corporaciones policiales y áreas de inteligencia, un recorrido poco común entre quienes han encabezado la seguridad en México, donde el puesto con frecuencia ha recaído en políticos sin formación policial.
Ingresó a la desaparecida Policía Federal a inicios de la década del 2000, donde ocupó distintos cargos operativos y de investigación. Posteriormente se integró a la Agencia de Investigación Criminal de la entonces Procuraduría General de la República, donde llegó a ser titular en 2016. Desde esa posición coordinó la captura de Dámaso López Núñez, operador del Cártel de Sinaloa conocido como ‘el Licenciado’, y participó en la detención de líderes de La Unión Tepito y La Fuerza Anti Unión.
Su gestión en la Ciudad de México
En 2019, fue nombrado secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México durante los primeros años de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno. Rápidamente comenzó a reorganizar la estructura: patrullajes por cuadrantes, rotación de mandos, reconstrucción de inteligencia criminal.
Los resultados fueron mixtos. Bajaron delitos como robo de autos y secuestro. Otros, como la extorsión, crecieron. Los homicidios siguieron siendo una deuda pendiente. Según la periodista y analista en seguridad María Idalia Gómez, «en el análisis de números en su momento sí reflejaba una disminución en delitos locales, en robo de auto, en secuestros. Lo que no disminuyó y lo que fue incrementando fueron las extorsiones».
El atentado que lo convirtió en leyenda
Todo cambió en 2020. El 26 de junio de ese año, García Harfuch sufrió un atentado cuando circulaba en Paseo de la Reforma, una de las avenidas más transitadas de la capital. Recibió tres impactos de bala y fue sometido a cirugía, permaneciendo hospitalizado varios días. Dos de sus escoltas y una civil murieron en el ataque.
García Harfuch atribuyó el atentado al Cartel Jalisco Nueva Generación, el mismo grupo que posteriormente señalaría como responsable de otros actos de violencia. Este hecho marcó un antes y un después en su figura pública.
Su popularidad se disparó tras el operativo de febrero de 2026 en el que murió Nemesio Oseguera Cervantes, ‘el Mencho’, uno de los capos más buscados y líder del Cartel Jalisco Nueva Generación. Para muchos mexicanos, García Harfuch representa la posibilidad de que alguien logre lo que gobiernos anteriores no pudieron: contener la violencia que ha marcado al país durante décadas.
Sin embargo, especialistas advierten que su popularidad, aunque real, refleja más la desesperación de una nación que verdaderos cambios estructurales en la seguridad. «Incluso hoy en día, cuando ha tenido que enfrentar un carácter mucho más político, no solamente se le ve incómodo, sino se le ve regresando al perfil técnico», concluyen los expertos.