En México, los proyectos ambientales y forestales vinculados a mercados de carbono certificados se sustentan en un principio fundamental: el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI). Este mecanismo no es solo un requisito administrativo, sino un derecho humano reconocido internacionalmente que empodera a las comunidades para decidir autónomamente si autorizan o rechazan iniciativas en sus territorios.
Un derecho internacional para pueblos indígenas y ejidos
El CLPI garantiza que pueblos indígenas y comunidades agrarias como los ejidos mexicanos tengan voz en decisiones que afecten sus tierras. Más allá de una formalidad, representa un proceso participativo donde las comunidades evalúan proyectos desde una posición de igualdad y autonomía.
Los cuatro pilares del CLPI
Este principio se sostiene en elementos esenciales que lo hacen efectivo:
1. Libre: La decisión se toma sin coerción, manipulación o incentivos indebidos. Las comunidades deciden sin presiones externas.
2. Previo: El consentimiento debe obtenerse antes de iniciar cualquier actividad técnica o legal. No se trata de autorizar lo ya comenzado.
3. Informado: Las comunidades reciben información clara, transparente y accesible sobre beneficios, riesgos, compromisos a largo plazo y funcionamiento del proyecto.
4. Colectivo: La decisión es formal y resulta de un proceso participativo que involucra a todos los integrantes de la comunidad.
CLPI en estándares internacionales
El CLPI es obligatorio en el estándar internacional Climate Action Reserve (CAR), que establece salvaguardas sociales para proteger derechos y costumbres de las comunidades. Sin este consentimiento, los proyectos forestales carecen de validez y no pueden certificarse ni avanzar en el protocolo.
Cómo Nación Verde aplica este principio
En Nación Verde, el CLPI guía la implementación de todos los proyectos ambientales. La organización facilita que las comunidades comprendan a profundidad cada iniciativa mediante acompañamiento técnico cercano.
El proceso incluye la realización de asambleas informativas abiertas donde se explican los alcances a todas las personas ejidatarias, además de apoyo en la formalización de actas que cumplan con la Ley Agraria mexicana.
Un elemento clave es la traducción de conceptos técnicos a lenguaje accesible. Así, las comunidades comprenden con precisión qué implican prácticas como el manejo forestal mejorado, la restauración de tierras degradadas, la conservación de áreas naturales y los compromisos a largo plazo.
Una estrategia para proyectos duraderos
Garantizar procesos de CLPI sólidos no es solo una obligación ética y legal. Es una estrategia esencial para asegurar proyectos duraderos, transparentes y socialmente responsables.
En contexto de crisis climática, construir soluciones basadas en la naturaleza implica también construir confianza con las comunidades que resguardan los territorios. Solo así se crean iniciativas ambientales con raíces profundas en la legitimidad comunitaria.