México registra incremento en muertes por sarampión en medio de propagación territorial
La Secretaría de Salud ha confirmado la muerte de otra persona por sarampión, elevando a 36 el número total de fallecimientos desde que comenzó el actual brote en el país. Esta cifra refleja una situación epidemiológica que ha trascendido las fronteras urbanas, alcanzando a más de 450 municipios distribuidos en las 32 entidades federativas del territorio mexicano.
El sarampión, enfermedad infecciosa causada por un virus altamente contagioso, ha resurgido en México después de décadas de control. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), esta reaparición responde a coberturas de vacunación por debajo de los niveles recomendados internacionalmente, que establecen el 95 por ciento como umbral mínimo para mantener la inmunidad colectiva.
Un virus que viajó lejos: contexto regional
El resurgimiento del sarampión no es exclusivo de México. Toda América Latina ha experimentado brotes intermitentes en los últimos cinco años, principalmente vinculados a la disminución en las tasas de vacunación. Brasil, Venezuela y Perú han enfrentado situaciones similares, demostrando que la enfermedad aprovecha cualquier brecha en la cobertura inmunológica de la población.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que, a nivel global, aproximadamente 21 millones de niños no reciben anualmente la primera dosis de la vacuna contra el sarampión, dejando comunidades vulnerables a esta enfermedad que puede causar complicaciones graves como neumonía, encefalitis e incluso la muerte.
Quiénes son más vulnerables
Los datos epidemiológicos consistentemente muestran que la mortalidad por sarampión afecta desproporcionadamente a menores de edad, especialmente en el primer año de vida y en niños menores de cinco años. También presentan mayor riesgo las personas inmunodeprimidas, mujeres embarazadas no vacunadas y adultos que nunca recibieron la protección inmunológica durante la infancia.
En el contexto actual, la expansión del brote a cientos de municipios sugiere transmisión comunitaria sostenida, lo que significa que el virus circula entre la población general sin restricción, afectando no solo a los no vacunados sino también a personas con esquemas de vacunación incompletos.
Síntomas y prevención: lo que debe saber la población
El sarampión se presenta inicialmente con fiebre alta, tos, congestión nasal y enrojecimiento de ojos. Posteriormente aparece la característica erupción cutánea que comienza en la cara y se extiende hacia el resto del cuerpo. Los síntomas típicamente emergen entre 10 y 14 días después de la exposición al virus.
A diferencia de otras enfermedades infecciosas, el sarampión no tiene tratamiento específico antiviral. El manejo se centra en aliviar síntomas y prevenir complicaciones. Por ello, la prevención mediante vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva disponible. La vacuna contra el sarampión, que forma parte del esquema básico de inmunización en México, tiene una efectividad superior al 97 por ciento cuando se administra correctamente.
Llamado a fortalecer la vigilancia epidemiológica
Expertos en salud pública enfatizan que ante brotes de esta magnitud es crucial intensificar las labores de vigilancia epidemiológica para identificar nuevos casos rápidamente y aislar a los infectados. También resulta esencial identificar y vaccunar a los contactos cercanos de los pacientes confirmados.
Las autoridades sanitarias han implementado estrategias de búsqueda activa en municipios afectados, aunque especialistas sugieren que es necesario fortalecer la comunicación con la población para incrementar la demanda de vacunación en zonas de riesgo.
Perspectiva a futuro
Para contener este brote y evitar su reaparición, México requiere alcanzar y mantener coberturas de vacunación superiores al 95 por ciento en toda la población infantil. Esto implica no solo expandir el acceso a las vacunas en zonas rurales y marginadas, sino también construir confianza en la importancia de la inmunización a través de una comunicación clara y basada en evidencia científica.
El actual brote de sarampión representa un recordatorio de que las enfermedades prevenibles por vacunación nunca desaparecen completamente mientras existan bolsas de población susceptible. La solidez de los sistemas de vacunación determina la salud colectiva de un país.
Información basada en reportes de: Jornada.com.mx