Una economía que crece en laderas distintas
Ciudad de México enfrenta un dilema económico cada vez más visible en las calles: nuevas obras de infraestructura y proyectos inmobiliarios conviven con despidos en sectores clave y el cierre silencioso de pequeños negocios. Este contraste es el reflejo del semáforo económico en amarillo que la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) acaba de publicar para la capital, una señal que debe alertar tanto a trabajadores como a emprendedores sobre la dirección de la economía local.
¿Qué significa estar en amarillo? Para quienes no están familiarizados con estos indicadores, es el equivalente económico de una luz de precaución en un semáforo vial. No es rojo—no estamos en crisis declarada—, pero tampoco es verde. Significa que hay problemas visibles que requieren atención urgente, aunque el sistema aún funciona.
El empleo: el verdadero termómetro de la salud económica
La pérdida de empleo formal es quizá el indicador más preocupante porque toca directamente el bolsillo de millones. En una ciudad de más de 9 millones de habitantes, cuando disminuye el trabajo formal, aumenta la precariedad. Las personas que pierden empleos con prestaciones sociales migran hacia la informalidad: conducen plataformas digitales, venden en las calles, o simplemente abandonan la búsqueda.
Este fenómeno no es exclusivo de México. En toda América Latina, la formalización laboral ha sido un reto persistente. Argentina, Brasil y Colombia enfrentan desafíos similares donde el crecimiento económico nominal no se traduce en más empleos de calidad. La diferencia radica en que Ciudad de México, como la ciudad más grande de México y la tercera metrópoli de América Latina, debería ser un motor de empleo formal, no un ejemplo de contracción.
Inversión y construcción: ¿crecimiento real o espejismo?
Por otro lado, el aumento en inversión y construcción puede parecer positivo, pero requiere contexto. Estos sectores suelen ser los primeros en reaccionar ante inyecciones de capital, pero no siempre generan empleos permanentes. Un proyecto de construcción emplea trabajadores durante meses y luego se desvanece. Además, si esta inversión está concentrada en proyectos de infraestructura pública o en desarrollos inmobiliarios de lujo, el efecto multiplicador en la economía local es limitado.
Las exportaciones y los negocios: síntomas de desconexión global
La caída en exportaciones es particularmente reveladora en el contexto de incertidumbre global. Con cambios en las políticas comerciales internacionales y la reconfiguración de cadenas de suministro, las empresas mexicanas enfrentan competencia creciente. Cuando las exportaciones caen, significa que la economía está mirando hacia adentro, concentrándose en el mercado doméstico, que a su vez se contrae por la pérdida de empleos.
La disminución en el número de negocios activos es quizá la señal más preocupante de todas. Representa el cierre de pymes y microempresas, que son los generadores principales de empleo en América Latina. Cuando estas desaparecen, no solo pierden sus propietarios: también desaparecen los empleados, los proveedores y el tejido económico que sostiene barrios enteros.
¿Qué significa esto para la vida cotidiana?
Para el ciudadano promedio de la Ciudad de México, esta combinación de señales significa presión sobre los ingresos familiares. Si las empresas cierran y el empleo formal disminuye, aumenta la competencia por los puestos disponibles, lo que generalmente presiona los salarios hacia la baja. Simultáneamente, si la inflación persiste—como ha sucedido en México durante los últimos años—, el poder adquisitivo se erosiona más rápidamente.
El contexto más amplio: una región en transición
América Latina en general enfrenta un momento crítico. Después de la pandemia, la región experimentó un rebote, pero ahora se estabiliza en tasas de crecimiento moderadas. México, como la segunda economía de la región, tiene responsabilidades especiales. Si Ciudad de México—su corazón económico—entra en territorio amarillo, es señal de que cambios estructurales están en marcha.
La pregunta que todos deberíamos hacernos es: ¿hacia dónde vamos? ¿Esta es una desaceleración temporal o el comienzo de una contracción más prolongada? Las próximas lecturas del semáforo económico de COPARMEX serán cruciales para responder esa pregunta.
Información basada en reportes de: El Financiero