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México alcanza su mejor cifra de empleo en dos décadas

La pobreza laboral toca fondo en México con su nivel más bajo en 20 años. ¿Qué significa esto para tu bolsillo y el de millones de trabajadores?
México alcanza su mejor cifra de empleo en dos décadas

Menos mexicanos ganando hambre: el dato que cambia la narrativa económica

Cuando hablamos de pobreza laboral, nos referimos a algo que toca directamente tu cartera: trabajadores que ganan menos del salario mínimo o que, aunque cobran lo establecido por ley, sus ingresos son insuficientes para alimentar dignamente a su familia. En México, este fenómeno acaba de registrar un hito importante que merece atención más allá de los comunicados oficiales.

Los datos revelan que la proporción de mexicanos atrapados en la trampa del empleo precario ha descendido a niveles no vistos desde el inicio de los años 2000. Esto significa que millones de personas que antes no podían sostener a sus hogares con lo que ganaban ahora tienen acceso a ingresos más viables. Para una familia de cuatro personas, la diferencia entre ganar 248 pesos diarios o 400 pesos diarios es la distancia entre elegir entre comer o pagar la renta.

El contexto: dos décadas de volatilidad económica

Para entender la magnitud de este logro, hay que recordar lo que México ha enfrentado. Entre 2000 y 2024, el país pasó por crisis financieras, la Gran Recesión de 2008, la pandemia de COVID-19 y múltiples cambios de administración con políticas económicas distintas. En ese camino, la pobreza laboral se convirtió en una constante incómoda: mientras la economía crecía en papel, millones seguían ganando poco más que nada.

La última década fue particularmente difícil. Después de 2018, cuando comenzó una nueva administración federal, muchos analistas predijeron que las políticas redistributivas enfrentarían presiones inflacionarias. Sin embargo, la realidad ha sido más matizada. El incremento gradual de salarios mínimos, que pasaron de 88 pesos en 2018 a valores muy superiores hoy, ha comenzado a mostrar efectos reales en las estadísticas.

¿Qué ganan ahora los trabajadores mexicanos?

El salario mínimo actual ronda los 250 pesos diarios, una cifra que sigue siendo baja en términos absolutos, pero que representa avances en poder adquisitivo cuando se ajusta por inflación. Más importante aún: menos personas están en situación de pobreza laboral, lo que implica que hay un mayor número de empleos formales, mejor remunerados, o trabajadores informales cuyos ingresos han mejorado significativamente.

Para poner números concretos: si en 2003 casi el 40% de la población económicamente activa enfrentaba pobreza laboral, hoy esa cifra ha disminuido considerablemente. Eso representa a millones de personas que ahora pueden acceder a servicios básicos como educación, salud, y alimentación sin descuidar otras necesidades esenciales.

La perspectiva latinoamericana

Mientras México celebra este logro, es importante contextualizarlo regionalmente. En América Latina, la informalidad laboral sigue siendo un problema estructural. Países como Perú, Colombia y El Salvador lidian con tasas de empleo informal superiores al 50%. México, con todas sus deficiencias, ha logrado reducir gradualmente esta brecha, aunque aún hay mucho camino por recorrer.

Los expertos señalan que este mejoramiento refleja una combinación de factores: políticas de salario mínimo más agresivas, crecimiento del sector manufacturero con mayores estándares, y una recuperación del empleo formal después de la pandemia. Sin embargo, advierten que la mejora no es uniforme: mientras la Ciudad de México y estados industrializados ven avances claros, en regiones más rurales y deprimidas los cambios son más lentos.

¿Qué significa para tu economía doméstica?

A nivel personal, estos datos sugieren que los mercados laborales están generando mejores oportunidades. Si estás buscando empleo, hay más probabilidades de encontrar algo que pague arriba de la pobreza. Si ya trabajas, hay presión al alza en los salarios, aunque moderada. Para pequeñas empresas y comercios, esto significa que sus clientes tienen un poquito más de poder de compra, lo cual puede impulsar la demanda interna.

Sin embargo, no es momento de euforia desenfrenada. La inflación sigue siendo un desafío: un salario nominalmente más alto puede perder valor real si los precios suben al mismo ritmo. Además, la calidad del empleo importa tanto como su cantidad. Un trabajo a tiempo parcial sin prestaciones no ofrece la seguridad que requieren las familias mexicanas.

Los retos pendientes

La reducción de la pobreza laboral es una victoria, pero incompleta. Aún hay millones de mexicanos ganando poco más que nada, trabajando sin acceso a pensiones, seguros de salud o prestaciones legales. La informalidad sigue siendo una realidad para casi el 60% de la población trabajadora. Además, la brecha entre el salario que gana un trabajador en Monterrey y uno en Oaxaca sigue siendo dramática.

Para que este progreso sea sostenible, se requiere inversión en educación técnica, formalización de pequeños negocios y políticas que incentiven la creación de empleos de calidad, no solo empleos. Los números son alentadores, pero la historia económica enseña que los avances sin instituciones fuertes tienden a ser frágiles.

La pregunta que importa: ¿sostenible o efímero?

La prueba de fuego para estos logros será cómo evolucionan en los próximos años. Si las políticas que los generaron se mantienen, podrían consolidarse. Si cambian abruptamente, podrían revertirse. Por ahora, para millones de mexicanos que finalmente pueden pagar la canasta básica sin descuidar otras necesidades, este es un momento de respiro bien merecido.

Información basada en reportes de: Tribuna.com.mx

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