Los tres termómetros que dirán si la economía mexicana respira o se ahoga
En las próximas horas, México recibirá tres inyecciones de información económica que funcionarán como electrocardiograma del país. No son números abstractos de academias distantes: son el reflejo de dinero que entra a las casas, de tiendas que venden o no, de fábricas que invierten o se encogen. Quien quiera entender realmente hacia dónde camina esta economía debe prestar atención a lo que sucede esta semana.
El primer pulso: las remesas, el corazón que late desde afuera
Comenzaremos con las remesas internacionales de enero. Cifra aparentemente técnica que en realidad representa millones de historias: trabajadores mexicanos en Estados Unidos, Canadá, España e Italia mandando dinero a casa. Este flujo es más que estadística; es subsistencia para millones de familias, especialmente en estados como Michoacán, Guerrero y Oaxaca, donde las remesas superan los ingresos del presupuesto estatal.
La pregunta incómoda es: ¿mantienen su ritmo de crecimiento o comienzan a desacelerarse? En 2023, México recibió cifras récord, pero la economía estadounidense empieza a mostrar signos de fatiga. Si las remesas se ralentizan, significará que la válvula de escape que ha evitado una crisis social más profunda comienza a cerrar. Aquí no hablamos de economía teórica, sino de familias decidiendo entre pagar renta o comprar medicinas.
El segundo termómetro: el consumo, donde muere o vive la clase media
Luego vendrá el reporte sobre la evolución del consumo interno. Este indicador es el espejo del bienestar real de los mexicanos. No importa lo que digan los discursos presidenciales: si la gente no compra, es porque no tiene confianza o dinero. Y México es un país donde aproximadamente el 60% del PIB depende del gasto de los hogares.
¿Qué está pasando realmente en las tiendas, en los mercados, en los centros comerciales? ¿Compran menos por precaución o porque el salario no rinde? El consumo es honesto: no miente. Durante la pandemia vimos cómo se desplomó y luego se recuperó de manera desigual. Algunos segmentos se recuperaron rápidamente; otros nunca lo hicieron. Este reporte dirá si la recuperación fue un espejismo de política monetaria o si realmente hay base sólida en la demanda interna.
El tercer indicador: la inversión en máquinas, la apuesta por el futuro
Finalmente, los datos sobre inversión empresarial en maquinaria, equipo e infraestructura de construcción. Este es quizá el más importante para el largo plazo. Una empresa que compra maquinaria nueva está apostando: apuesta a que venderá más, a que confía en el futuro, a que merece la pena crecer.
En México, la inversión privada ha sido tímida en los últimos años. Las empresas prefieren mantener efectivo, esperar, ver. ¿Por qué? Porque la incertidumbre política, la inseguridad y la inconsistencia de políticas macroeconómicas no generan el ambiente que los capitalistas —nacionales o extranjeros— necesitan para tomar riesgos. Si esta semana vemos que la inversión sigue estancada, estaremos ante una señal preocupante: la economía mexicana no genera confianza ni siquiera entre quienes tienen recursos para invertir.
Más allá de México: una tendencia latinoamericana
Este panorama no es exclusivo de México. Toda América Latina enfrenta dilemas similares. Brasil lucha con su inflación; Argentina con su dolarización; Colombia con volatilidad fiscal. Pero México tiene una particularidad: su proximidad con Estados Unidos lo hace más vulnerable a los ciclos norteamericanos, mientras que su dependencia de remesas lo vuelca hacia una realidad más cercana a América Central.
Los datos que llegarán esta semana no son predicciones; son pistas. Y en una economía opaca como la nuestra, donde los números oficiales a veces cuentan historias distintas a la realidad vivida en las calles, estas pistas son oro puro.
Lo que debe preocuparnos como ciudadanos
Aquí está lo fundamental: estos indicadores no son para expertos en trajes. Son para ti, para nosotros. Si las remesas caen, tenemos un problema de desempleo en el exterior. Si el consumo baja, significa que tus vecinos están apretándose el cinturón. Si la inversión no crece, significa que en cinco años habrá menos empleos formales disponibles.
Esta semana, mientras recibes estos datos, pregúntate: ¿coinciden con lo que ves en tu realidad? Porque si no, es porque alguien está contando historias distintas. Y eso, en economía, siempre es sospechoso.
Información basada en reportes de: Jornada.com.mx