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Los escudos religiosos que evangelizaron Tepetlixpa: franciscanos y dominicos

La iglesia de San Esteban Protomartir guarda en sus muros dos símbolos de las órdenes que predicaron el evangelio en la zona de los volcanes desde el siglo XVI.
Los escudos religiosos que evangelizaron Tepetlixpa: franciscanos y dominicos

TEPETLIXPA, Méx.- En los muros de la iglesia de San Esteban Protomartir, ubicada en la cabecera municipal, se encuentran dos escudos religiosos que cuentan la historia de la evangelización en Tepetlixpa: uno pertenece a la Orden de San Francisco y el otro a Santo Domingo de Guzmán. Estos símbolos no son meros adornos, sino testigos de cómo dos órdenes religiosas transformaron la fe de los naturales de la región durante más de dos siglos.

Los franciscanos: primeros evangelizadores

Los frailes franciscanos fueron los primeros en llegar a Tepetlixpa. Con la ayuda de los originarios del pueblo, iniciaron la construcción de la iglesia de San Esteban Protomartir y comenzaron la labor evangelizadora. Sin embargo, su permanencia fue breve. Como la iglesia funcionaba como centro de visita, los frailes tardaban mucho tiempo en regresar, lo que limitó su impacto inicial en la comunidad.

El escudo franciscano lleva un significado profundo: representa los brazos cruzados de Cristo y San Francisco de Asís, ambos con las llagas del estigma. Este símbolo oficial de los frailes menores transmitía un mensaje claro a los naturales: pobreza y obediencia a Cristo.

Los dominicos: consolidadores de la fe

En 1539 llegaron los Frailes Predicadores del Evangelio de la Orden de Santo Domingo de Guzmán, conocidos como dominicos. Su arribo marcó un punto de quiebre en la evangelización de la región. Tepetlixpa se convirtió en la cabecera de doctrina dominica, y desde allí los frailes se expandieron hacia pueblos como Ozumba, Ayapango, Tlalmanalco y Amecameca, consolidando lo que se conocería como la Cuna de la Evangelización de la zona de los volcanes.

El escudo dominico, que aún se conserva en la iglesia, expresa mediante símbolos el propósito de la orden. Los colores blanco y negro cuartelados en aspa representan la pureza y verdad (blanco) frente al luto y la penitencia (negro). La cruz florlisada simboliza a Cristo y la pureza de María, mientras que las cuatro estrellas de ocho puntas aluden a los cuatro evangelios o a las cuatro virtudes cardinales: Sabiduría, Justicia, Fortaleza y Templanza.

Rivalidad y cooperación entre órdenes

Aunque ambas órdenes compartían el objetivo evangelizador, la historia revela tensiones entre ellas. Entre los siglos XVII y XVIII hubo numerosos pleitos jurisdiccionales. Algunas capillas tenían presencia franciscana además de la parroquia dominical, y los franciscanos llegaron a pintar sus escudos en templos dominicos para marcar territorio. Sin embargo, esta rivalidad no les impidió colaborar en la defensa de los derechos de los originarios contra los abusos de hacendados y encomenderos, incluso colocando mojoneras para proteger las tierras de los naturales.

El legado documentado

Los archivos del Archivo General de la Nación (AGN) confirman que los dominicos tomaron Tepetlixpa después de que los franciscanos estuvieran en el pueblo entre 1539 y 1565. La presencia dominica se extendió por más de 179 años en la región.

Entre los dominicos que dejaron huella en la evangelización de Tepetlixpa destacan Fray Domingo de Betanzos, Fray Bartolomé de las Casas y Fray Francisco de Burga, cuyos nombres quedan registrados en la memoria histórica del pueblo.

Reconstrucción y permanencia de símbolos

La iglesia de San Esteban Protomartir fue reconstruida en 1790, después del devastador terremoto de 1787. Durante este proceso, los escudos religiosos fueron preservados como memoria histórica. Esto coincidió con un cambio institucional: entre 1756 y 1821, el clero secular relevó a los frailes cuando los Borbones quitaron la doctrina a las órdenes religiosas. Los escudos quedaron como testimonios vivos de esa transición.

En el atrio de la iglesia existe una campana fundida en 1780 que complementa este registro histórico. Durante más de 240 años, desde su llegada en 1539, la Orden de Santo Domingo de Guzmán protegió espiritualmente a los pueblos de la zona de los volcanes, dejando un legado que hoy se lee en piedra, ladrillo y símbolos religiosos que todavía resguarda la iglesia de San Esteban Protomartir.

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