Las intensas lluvias de ayer volvieron a exponer la falta de mantenimiento en la autopista México-Puebla. Varios tramos quedaron inundados a la altura de Valle de Chalco en ambas direcciones, afectando a miles de automovilistas que dependen de esta vialidad para sus desplazamientos diarios.
Una vía importante colapsada
La autopista México-Puebla es una de las arterias viales más transitadas del país. Diariamente circulan por ella aproximadamente 1.5 millones de automóviles que conectan la capital con la región poblana. Sin embargo, esta infraestructura de gran importancia genera ingresos millonarios cada día a la Federación, ingresos que no se reflejan en su mantenimiento.
Los problemas estructurales de la vía son evidentes: baches profundos, desniveles en el asfalto y deterioro en los pasos de puentes. Estas deficiencias, que en épocas de estiaje pasan desapercibidas, se agravan considerablemente durante la temporada de lluvias, cuando el agua no tiene por dónde drenar adecuadamente.
Responsabilidad sin acción
Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), organismo responsable de la administración de esta vialidad, no ha realizado el mantenimiento preventivo necesario para evitar estas contingencias. Es su obligación garantizar que la autopista esté en condiciones óptimas para el tránsito seguro de los usuarios.
Tampoco la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), tanto en su nivel federal como estatal, ha tomado cartas en el asunto. Las autoridades han sido rebasadas por la temporada de lluvias, evidenciando una falta de previsión y planeación que resulta inaceptable para una vialidad de esta magnitud.
Ineficiencia recurrente
Este no es un problema aislado ni inesperado. Cada año, al llegar las lluvias, se repite el mismo escenario: encharcamientos, congestionamiento vehicular, riesgo para los conductores y pérdida de horas productivas para miles de usuarios. La ciudadanía vuelve a ver exhibida la ineficiencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno.
El panorama es desalentador: una vía estratégica para el país, generadora de recursos millonarios, pero abandonada al mantenimiento negligente. Mientras Tláloc no da tregua durante la temporada de lluvias, las autoridades continúan sin responder con acciones concretas.