El síndrome del empresario ausente en el fútbol moderno
En la era de la hiperconexión digital, resulta paradójico que algunos de los hombres más poderosos del mundo empresarial desaparezcan precisamente cuando sus instituciones más los necesitan. Este fenómeno, lejos de ser anecdótico, expone una fractura fundamental en la concepción contemporánea del liderazgo deportivo y empresarial que permea desde Europa hasta nuestras latitudes.
El caso del máximo accionista del Real Zaragoza, quien desde su incorporación hace poco más de dos años mantiene una presencia prácticamente fantasmal en la ciudad donde supuestamente lidera un proyecto deportivo de envergadura, es sintomático de una tendencia preocupante. Mientras tanto dedica su agenda a encuentros de alto perfil en Washington o a codearse con celebridades globales, la institución que controla atraviesa momentos críticos que demandan dirección y visión estratégica.
¿Qué significa realmente poseer un club deportivo?
En Latinoamérica conocemos bien esta historia. Hemos visto a innumerables propietarios de equipos que adquieren instituciones centenarias como si fueran trofeos de colección, sin comprender que la propiedad conlleva responsabilidades que van más allá de decisiones financieras remotas. Un club deportivo no es simplemente un activo que genera ganancias; es un tejido comunitario, un símbolo de identidad regional, un empleador de cientos de personas.
Cuando un líder elige estar ausente físicamente de su propia organización durante tiempos turbulentos, envía un mensaje que trasciende lo deportivo. Comunica que sus prioridades personales superan los compromisos institucionales. Que la visibilidad mediática internacional resulta más atractiva que la resolución de problemas concretos. Que el prestigio de fotografiarse en círculos de poder es más importante que ganarse la confianza de aficionados, empleados y colaboradores.
La brecha entre poder económico y responsabilidad social
Este comportamiento refleja una desconexión creciente entre quienes poseen capital y quienes portan responsabilidades. En México y el resto de América Latina, hemos presenciado dinámicas similares: empresarios que compran equipos de fútbol para mejorar su imagen corporativa, invertir dinero sucio o simplemente porque pueden hacerlo, pero que nunca llegan a entender que el verdadero liderazgo requiere presencia, escucha y compromiso cotidiano.
El fútbol, especialmente en contextos latinoamericanos y europeos, es más que un negocio. Es pasión, tradición, identidad. Los aficionados no piden lujos; piden que quien maneje su club lo haga con respeto, con dedicación, con la dignidad que merece una institución de más de un siglo de historia.
¿Qué podemos aprender desde la educación?
Curiosamente, este problema trasciende al deporte y toca fibras similares a las que enfrentamos en educación. ¿Cuántos directivos educativos toman decisiones desde lejos, sin pisar las aulas? ¿Cuántos políticos diseñan reformas sin consultar maestros ni estudiantes? El liderazgo participativo y presente es una competencia que México urgentemente necesita desarrollar en todos sus sectores.
Una invitación a la reflexión propositiva
No se trata simplemente de criticar. Se trata de establecer estándares más claros: quienes adquieren responsabilidades institucionales tienen la obligación moral de ejercerlas con presencia y compromiso genuino. Los estatutos de los clubes deberían contemplar cláusulas que garanticen participación activa de sus máximos directivos. Los gobiernos corporativos necesitan mecanismos de rendición de cuentas.
Para México y Latinoamérica, la lección es contundente: el liderazgo verdadero no se ejerce desde la distancia. Requiere estar presente, escuchar, entender las realidades locales y actuar con coherencia entre lo que se promete y lo que se hace. Ya sea en clubes deportivos, empresas o sistemas educativos, la ausencia deliberada del líder es, en realidad, una presencia muy clara: la presencia de la negligencia.
El cambio debe comenzar cuestionando estos modelos. ¿Queremos directivos que dirijan instituciones o simplemente inversores que las usen?
Información basada en reportes de: Libertaddigital.com