¿Qué está pasando en las gasolineras de México?
Si en los próximos años visitas una gasolinera en México y no encuentras a un empleado esperando con la manguera en la mano, no te sorprendas. La industria de combustibles en el país está atravesando un cambio radical. Las cadenas de gasolineras están apostando fuertemente por expandir el modelo de autoservicio, donde los conductores mismos abastecen sus vehículos, sin intermediarios.
Este cambio no es menor. Los analistas del sector proyectan que para 2030, aproximadamente 4,000 estaciones de autoservicio estarán operando en México. Para poner esto en perspectiva: significa que una de cada tres gasolineras en el país funcionaría bajo este esquema. Es una transformación sin precedentes en la última década.
El impacto directo en tu bolsillo y tu tiempo
¿Qué significa esto para ti como conductor? En primer lugar, un ahorro potencial. Las gasolineras de autoservicio operan con menores costos laborales, lo que las empresas esperan trasladar —al menos parcialmente— a los precios finales. Sin embargo, esto podría variar según la competencia regional.
En segundo lugar, cambios en la experiencia de compra. Dirígete a mercados como Estados Unidos o algunos países europeos donde el autoservicio es norma. Allí, los conductores están acostumbrados a mayor control sobre el proceso, aunque esto significa también más responsabilidad personal. En México, donde la cultura del servicio ha sido predominante, este cambio requerirá adaptación.
El tiempo también juega un rol. En teoría, las filas podrían reducirse si la tecnología funciona adecuadamente. En la práctica, todo dependerá de cuántas bombas disponibles haya por estación y de la velocidad de los sistemas de pago electrónico.
¿Por qué ahora? La ecuación económica
La respuesta está en los márgenes de ganancia cada vez más ajustados. Los salarios, las prestaciones sociales y los beneficios de los empleados de gasolineras representan un porcentaje significativo del costo operativo. Para empresas como Pemex, Grupo Shell, Chevron y otras cadenas presentes en México, la automatización es una estrategia para mantener competitividad.
Este fenómeno no es exclusivo de México. En toda Latinoamérica, desde Argentina hasta Colombia, hemos visto una tendencia similar. Brasil ya experimenta con gasolineras totalmente automatizadas en ciudades grandes. En Chile, el autoservicio representa una porción creciente del mercado. México, en este sentido, no es pionero, sino que sigue una tendencia regional inevitable.
La otra cara de la moneda: el empleo
No podemos hablar de esta transformación sin mencionar a quienes trabajen en gasolineras. En México, aproximadamente 150,000 personas laboran directamente en estaciones de combustible. Si el autoservicio se generaliza, esta cifra podría experimentar una reducción importante.
Sin embargo, la historia no termina en despidos simples. Muchos trabajadores podrían reorientarse hacia labores que requieren mayor especialización: mantenimiento de equipos, supervisión de sistemas digitales, atención al cliente en áreas premium, o servicios complementarios que muchas gasolineras están añadiendo (cafeterías, tiendas, servicios de pago).
El desafío será la velocidad de la transición. Si ocurre demasiado rápido, sin programas de reconversión laboral, podría generar desempleo estructural. Si ocurre lentamente, las empresas perderán competitividad.
¿Y en el corto plazo?
Durante los próximos dos o tres años, esperamos convivencia entre modelos. Las gasolineras mixtas, donde coexisten empleados y zonas de autoservicio, probablemente se multiplicarán. Algunas regiones —particularmente zonas urbanas de alta densidad— liderarán la adopción. Áreas rurales probablemente mantienen el modelo tradicional por más tiempo.
El precio del combustible seguirá siendo determinado principalmente por factores globales: el precio internacional del petróleo, la política energética de Pemex y los márgenes de refinación. La automatización podría ayudar a contener costos, pero no será un factor determinante.
Reflexión final
La automatización de gasolineras representa un cambio inevitable en México. No es una decisión caprichosa, sino una respuesta lógica a presiones económicas globales. Como consumidores, probablemente veremos variedad de opciones. Como trabajadores, la transición requiere atención y políticas públicas que acompañen el cambio.
La pregunta no es si sucederá, sino cómo gestionaremos esta transformación para que beneficie tanto a empresas como a trabajadores y consumidores.
Información basada en reportes de: Xataka.com.mx