Una alianza municipal contra el abandono en la frontera
Por primera vez en su historia, los municipios de La Paz y Chimalhuacán coordinaron esfuerzos para limpiar y recuperar las zonas limítrofes que durante años funcionaron como basureros clandestinos. La jornada, realizada en más de un kilómetro de avenidas compartidas, logró remover 100 toneladas de escombro, basura y autopartes que obstruían la zona federal.
Las presidentas municipales Martha Guerrero Sánchez (La Paz) y Xóchitl Flores Jiménez (Chimalhuacán) coincidieron en señalar que este trabajo conjunto demuestra que «las cosas se pueden cambiar en estos lugares» cuando existe voluntad política y coordinación efectiva entre gobiernos vecinos.
Operativo de gran envergadura en El Salado
El punto de partida fue el puente vehicular El Salado, donde servidores públicos de ambos municipios trabajaron simultáneamente en la limpieza de los márgenes del Canal Río de la Compañía, desde el puente El Salado hasta el puente Elizabeth II. Los equipos también intervinieron en las vías del Ferrocarril México-Acapulco.
Entre las avenidas de los Electricistas y del Ferrocarril México-Acapulco se concentraron los principales focos de contaminación. En estos sitios operaban depósitos de autos usados y lotes informales de venta de autopartes, cuyos propietarios no presentaban documentación legal alguna.
Desalojo de comercios clandestinos
Una de las acciones más significativas fue el cierre de dos depósitos de autos usados y venta de refacciones que funcionaban de manera ilegal. Estos establecimientos fueron identificados tras años de denuncias ciudadanas sobre la venta clandestina de autopartes.
«Ahora los dueños deberán comprobar la compra legal de las partes de carros en exhibición», advirtieron las autoridades. Se extrajeron varias toneladas de autopartes, chatarra y objetos diversos que impedían el tránsito de peatones en la zona.
El desafío de cambiar hábitos ciudadanos
A pesar del éxito operativo, ambas autoridades reconocieron un desafío pendiente: la disposición de los ciudadanos a seguir arrojando basura en estas zonas. «Por años la gente la ha utilizado como un tiradero clandestino, y a pesar de realizar trabajos de limpieza, la gente sigue arrojando la basura», admitió Flores Jiménez.
La jornada fue bautizada como «Atención a las Causas Regionales en El Salado» y contó con mampara informativa para visibilizar el trabajo coordinado de ambos gobiernos municipales en la transformación de estas zonas limítrofes.
Un modelo de cooperación intermunicipal
Las autoridades esperan que este esfuerzo inicial sirva como modelo para futuras coordinaciones entre municipios vecinos. La restauración de estas áreas no solo busca mejorar la imagen urbana, sino también recuperar espacios públicos para la comunidad y frenar prácticas comerciales informales que generaban contaminación ambiental y desorden.
La limpieza representa un primer paso en un proceso que requiere seguimiento permanente y, sobre todo, cambio en los patrones de comportamiento ciudadano respecto al manejo de residuos en zonas fronterizas.