La brújula de una nueva economía: entre la teoría y la resistencia política

La economista italiana Mariana Mazzucato, conocida por sus análisis críticos sobre el funcionamiento del capitalismo contemporáneo, ha estado en España presentando su más reciente trabajo: un volumen dedicado a explorar cómo construir conjuntamente una economía orientada hacia el bien común. Sus palabras sobre la falta de determinación política para transformar los sistemas fiscales actuales han generado reflexión en círculos académicos y de política pública.

Mazzucato ha trabajado como asesora en gobiernos de orientación progresista en Europa y América Latina, incluyendo administraciones en España y Brasil. Esta experiencia le ha permitido observar de cerca los obstáculos estructurales que enfrentan los líderes políticos al intentar implementar cambios significativos en la política tributaria y en la distribución de recursos públicos.

El problema de la voluntad política en la reforma fiscal

Uno de los hallazgos centrales en el pensamiento de Mazzucato es que la resistencia a reformar sistemas fiscales no se debe únicamente a limitaciones técnicas o económicas, sino a una falta de coraje político para enfrentar los intereses establecidos. Las estructuras tributarias modernas, argumenta, reflejan décadas de negociación entre gobiernos, corporaciones y grupos de poder que se benefician del status quo.

En América Latina, esta problemática adquiere dimensiones particulares. Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la región enfrenta desafíos persistentes en equidad tributaria. Los sistemas fiscales latinoamericanos históricamente han sido menos progresivos que los de otras regiones, con una dependencia considerable de impuestos al consumo que afectan proporcionalmente más a sectores de menores ingresos.

Un modelo económico alternativo

El trabajo que Mazzucato presenta propone repensar los fundamentos del sistema económico. Su propuesta no se limita a ajustes técnicos, sino que busca redefinir el rol del Estado, la relación entre sector público y privado, y los objetivos que debe perseguir una economía moderna.

La perspectiva que desarrolla en sus escritos considera que la economía debe orientarse explícitamente hacia la generación de valor compartido, donde las políticas públicas no actúen como meros correctores de fallas de mercado, sino como agentes activos en la creación de riqueza colectiva. Esto incluye una revisión profunda de cómo se financian bienes públicos esenciales: educación, salud, infraestructura y transición energética.

Experiencias en gobiernos progresistas

Su colaboración con administraciones progresistas en diferentes contextos le ha mostrado que incluso gobiernos comprometidos con agendas redistributivas enfrentan limitaciones para implementar cambios radicales. En Brasil, bajo la administración de Lula da Silva, se han impulsado políticas sociales significativas, aunque los cambios en la estructura tributaria han sido más graduales. En España, similares tensiones entre objetivos redistributivos y restricciones políticas han caracterizado los debates fiscales.

Estas experiencias sugieren que la transformación económica requiere no solo propuestas técnicas sólidas, sino también construcción de coaliciones políticas amplias capaces de resistir presiones de grupos de interés establecidos.

Contexto global de la reforma tributaria

A nivel internacional, la última década ha presenciado iniciativas como la propuesta de impuesto mínimo global a empresas, coordinada a través de la OCDE. Sin embargo, incluso estos esfuerzos multilaterales han enfrentado dilaciones y limitaciones en su implementación, reflejando precisamente la dificultad política que Mazzucato subraya.

La pandemia de COVID-19 intensificó debates sobre el financiamiento de lo público y la capacidad redistributiva del Estado. Muchos gobiernos, incluso conservadores, implementaron transferencias masivas. Sin embargo, estas acciones coyunturales no se han traducido en reformas estructurales tributarias duraderas.

Hacia adelante: desafíos de implementación

La propuesta de Mazzucato de reorientar la economía hacia el bien común enfrenta desafíos concretos. Requiere no solo convencimiento intelectual, sino transformación de instituciones, cambios en legislación y, fundamentalmente, una redistribución de poder político entre actores con intereses divergentes.

En contextos latinoamericanos, donde desigualdades económicas son particularmente agudas, esta reflexión sobre los límites de la voluntad política adquiere urgencia especial. La pregunta que deja abierta es si el cambio provendrá de gobiernos individuales o si requiere, como sugieren sus análisis, una transformación más amplia en cómo se concibe el propósito de la economía moderna.

Información basada en reportes de: Eldiario.es