La canasta básica se dispara: alimentos suben 6.5% en ciudades
Las amas de casa tenían razón: los precios de los alimentos se desbocan. En febrero de 2026, la canasta alimentaria registró aumentos anuales de 5.6% en zonas rurales y 6.5% en áreas urbanas, una escalada que supera con creces la inflación general del país y amenaza la capacidad de las familias trabajadoras para cumplir con el básico de comer tres veces al día.
Precios que se adelantan a la inflación
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) actualizó las Líneas de Pobreza para febrero de 2026, revelando que los alimentos crecen significativamente más que el resto de la economía. Mientras la inflación general anual se ubicó en 4.0%, los productos de la canasta alimentaria se incrementaron 1.6 puntos porcentuales por encima en zonas rurales y 2.5 en urbanas.
Este desfase es alarmante porque muestra que las familias de ingresos bajos —justamente las que dependen más de alimentos básicos— están siendo golpeadas con mayor fuerza que el promedio nacional.
Jitomate, limón y carne: los culpables
¿Qué productos disparan los precios? El jitomate lidera la lista, con la mayor incidencia en la variación de precios tanto en zonas rurales como urbanas. Lo siguen el limón y la papa, productos esenciales en la cocina mexicana que ahora cuestan significativamente más.
La carne también impactó fuerte: el bistec de res fue el tercer factor más importante en el aumento anual de la canasta alimentaria. Estos rubros —vegetales frescos y proteína— son los pilares de la alimentación familiar, lo que explica por qué el impacto se siente tan directamente en el presupuesto doméstico.
Aceleración preocupante año tras año
Lo más preocupante es la aceleración. En febrero de 2025, la canasta alimentaria había subido apenas 1.8% en zonas rurales y 3.1% en urbanas. Un año después, estos números casi se triplicaron: 5.6% y 6.5%, respectivamente. Un incremento de 3.8 puntos porcentuales en el campo y 3.4 en las ciudades.
Este ritmo acelerado sugiere que el problema no se estabiliza, sino que se agrava mes a mes.
Costo total de vivir también sube
El problema trasciende los alimentos. Considerando la canasta completa —que incluye alimentos y servicios no alimentarios como transporte, salud, educación y vivienda— los precios subieron 4.6% en zonas rurales y 4.5% en urbanas en el último año.
Aunque estos aumentos son algo menores que los de alimentos, siguen siendo superiores a la inflación general. En ciudades, la canasta de alimentos explica el 72.4% de estos aumentos, lo que confirma que comer es el rubro que más presiona el presupuesto familiar.
¿Qué significa esto para las familias?
Las Líneas de Pobreza establecidas por INEGI funcionan como termómetro: miden cuánto dinero necesita una persona para acceder a bienes y servicios básicos. Cuando estas líneas suben más rápido que los salarios, significa que más personas caen bajo el umbral de pobreza o extrema pobreza, simplemente porque su dinero alcanza para menos.
Con aumentos que duplican la inflación general, las familias mexicanas de ingresos modestos enfrentan una realidad incómoda: aunque ganen lo mismo que hace un año, su poder adquisitivo se erosiona mes a mes. El jitomate, la papa, el limón y la carne de res son los guardianes de esa erosión.