La inflación desmorona el bolsillo de las familias mexicanas
La «cuesta de enero» se prolongó durante todo el primer trimestre de 2026. Los precios de productos esenciales —alimentos, servicios y bienes de consumo diario— continúan elevándose sin tregua, golpeando directamente el presupuesto de millones de mexicanos que ven cómo su dinero alcanza cada vez menos en el supermercado.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación anual en marzo de 2026 alcanzó 4.59 por ciento, una cifra que refleja la presión económica que viven los hogares del país. Comparado con el mismo mes de 2025, cuando fue de 3.80%, la variación anual representa un incremento significativo de casi un punto porcentual.
Lo que dicen los números: un análisis mes a mes
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) es la herramienta que mide los cambios en los precios de bienes y servicios que las familias mexicanas consumen regularmente. En marzo de 2026, este índice alcanzó un nivel de 145.544, registrando un aumento de 0.86% respecto a febrero.
Aunque el aumento mensual puede parecer modesto, el acumulado anual es devastador. Los datos revelan que durante los primeros 15 días de marzo el INPC fue de 145.446, mientras que en la segunda quincena llegó a 145.643, mostrando una presión inflacionaria constante.
¿Qué sube más? El drama de la canasta básica
Dentro del INPC, existen dos categorías: la inflación subyacente (que excluye productos con precios muy volátiles) y la no subyacente (que los incluye). Esta última es la que más duele a las familias.
En marzo, los precios de frutas y verduras se dispararon 10.75 por ciento, un aumento brutal que explica por qué muchas amas de casa reportan que ya es casi igual de costoso comprar verduras que carne. El jitomate, en particular, fue uno de los productos que más incidió en la inflación general del mes.
Otros productos que incrementaron sus precios fueron el transporte aéreo y los servicios de comida (loncherías, fondas, torterías y taquerías). En contraste, algunos bienes como los paquetes de internet, televisión de paga, huevo y carne de cerdo sí redujeron sus precios, aunque esto no compensa el aumento en alimentos básicos.
La canasta mínima: más cara que nunca
Para aquellas familias que viven con presupuestos ajustados, la realidad es aún más dura. El Índice de Precios al Consumidor de la Canasta de Consumo Mínimo (IPCCCM) —que mide lo que cuesta una compra básica de supervivencia— creció 0.91% mensual y 4.56% anual en marzo de 2026. Un año atrás, en marzo de 2025, estos aumentos fueron de apenas 0.21% y 3.60%, respectivamente.
Los apoyos se diluyen ante la inflación
Según testimonios recogidos en diferentes centros comerciales de la zona metropolitana, los apoyos gubernamentales se han vuelto insuficientes frente a esta realidad. Los ciudadanos reportan que aunque muchos productos aún se consumen, la cantidad ha disminuido. Ya no se puede comprar carne todos los días, las frutas y verduras son lujos cada vez menos accesibles, y las proteínas básicas se racionan en las mesas mexicanas.
El impacto es más visible en las mesas de los hogares: menos variedad, menos cantidad, menos nutrición. La inflación no solo afecta números macroeconómicos; afecta directamente qué comen los niños mexicanos y cuántas veces por semana las familias pueden permitirse una comida completa.
¿Qué esperar en los próximos meses?
Con una inflación anual de 4.59% y presiones continuas en precios de alimentos, servicios y energéticos, todo indica que las familias mexicanas enfrentarán meses difíciles por delante. La esperanza de que los precios se estabilicen parece lejana, mientras que el poder de compra sigue erosionándose lentamente en cada visita al mercado.