El dilema tecnológico de América Latina
América Latina enfrenta una encrucijada crítica en la era de la inteligencia artificial. Mientras potencias globales consolidan su dominio sobre estas tecnologías transformadoras, la región corre el riesgo de quedar nuevamente atrapada en un modelo de dependencia tecnológica similar al que caracterizó décadas anteriores de desarrollo desigual.
Esta realidad ha comenzado a generar reflexiones importantes entre líderes empresariales y tecnológicos del continente. Algunos de ellos, con trayectorias destacadas en empresas de telecomunicaciones y transformación digital, ahora plantean una pregunta fundamental: ¿es posible que América Latina desarrolle sistemas de inteligencia artificial que respondan a sus propias necesidades sin estar sometidos a intereses externos?
¿Qué significa soberanía tecnológica?
La soberanía en inteligencia artificial va más allá de simplemente usar herramientas IA localmente. Implica la capacidad de diseñar, entrenar, gobernar y controlar sistemas inteligentes con arreglo a valores, regulaciones y prioridades propias. Para una región de 650 millones de personas con contextos económicos, sociales y culturales específicos, esto tiene implicaciones profundas.
Cuando países externos desarrollan modelos de IA que se implementan globalmente, estos tienden a reflejar supuestos, datos y prioridades de sus lugares de origen. Una plataforma de reconocimiento facial entrenada mayormente con rostros europeos presentará errores de identificación en poblaciones latinoamericanas. Un algoritmo de crédito desarrollado en Nueva York puede no comprender la realidad financiera de un microempresario en Bogotá o Lima.
El precedente de las telecomunicaciones
La experiencia de América Latina en telecomunicaciones ofrece lecciones valiosas. Durante décadas, empresas multinacionales controlaron la infraestructura de comunicaciones regional. Solo cuando algunos países invirtieron en capacidades locales y regulación efectiva lograron mayor autonomía sobre decisiones críticas de conectividad y servicio.
Hoy, la IA representa un desafío similar pero de magnitudes mayores. No se trata solo de infraestructura, sino de las capacidades cognitivas y decisorias que estos sistemas proporcionarán a gobiernos, empresas y ciudadanos en las próximas décadas.
Obstáculos reales y oportunidades
Desarrollar capacidades propias en IA presenta desafíos genuinos. Se requieren inversiones significativas en investigación, capital humano especializado y datos de calidad. México y varios países de la región cuentan con talento tecnocientífico considerable, pero mucho de él trabaja para empresas extranjeras o se ha migrado buscando mejores oportunidades.
Sin embargo, existen oportunidades concretas. América Latina posee ventajas competitivas: una población digitalmente activa, bases de datos únicas sobre comportamientos de consumo, contextos de desarrollo que pueden servir como laboratorios para soluciones innovadoras, y una demanda real por herramientas IA adaptadas a realidades locales.
¿Qué requiere una estrategia regional?
Construir soberanía tecnológica en IA exigiría cooperación entre gobiernos, academia y sector privado. Algunos elementos necesarios incluyen: inversión pública sostenida en investigación en IA; políticas de retención de talento tecnocientífico; marcos regulatorios que promuevan innovación local; colaboración entre países para compartir capacidades y datos; y priorización de problemas latinoamericanos como objetivos de desarrollo.
Algunos países como Brasil y México han comenzado a reconocer esto en sus estrategias digitales, aunque la ejecución aún es incipiente.
Repercusiones prácticas para ciudadanos
La autonomía en IA tiene consecuencias directas para mexicanos y latinoamericanos. Determina si los sistemas que diagnostican enfermedades en hospitales públicos comprenden nuestra genética y epidemiología. Influye en qué tan justos serán los algoritmos de crédito para emprendedores locales. Afecta la privacidad cuando sistemas de vigilancia se despliegan en ciudades.
Una región que domina sus propias herramientas de inteligencia artificial tiene mayor capacidad de proteger sus datos, valores y soberanía de decisión.
Conclusión
La soberanía tecnológica en IA no es un lujo para América Latina, sino una necesidad estratégica. Las voces que hoy plantean esta discusión desde posiciones de liderazgo empresarial encuentran eco creciente en gobiernos y academia. El desafío ahora es convertir estos diagnósticos en políticas y acciones concretas que permitan a la región no solo usar IA, sino crearla.
Información basada en reportes de: Www.df.cl