La paradoja de la salud privada en México: más gastos, menos consultas
Los números parecen contradictorios a primera vista, pero revelan una realidad profunda sobre el sistema de salud en México: durante los últimos seis años, los hogares han incrementado significativamente su inversión de recursos propios en servicios médicos, sin que los hospitales privados hayan capitalizado este esfuerzo económico de las familias.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH), entre 2018 y 2024 el desembolso directo de los mexicanos en atención sanitaria creció 41.4% en términos reales. Esta cifra, ajustada por inflación, representa un aumento considerable en el presupuesto que las familias destinan a medicinas, consultas, estudios diagnósticos y procedimientos médicos. Sin embargo, esta tendencia no se ha traducido en un fortalecimiento de la oferta privada de servicios ambulatorios.
Un mercado que no responde como se esperaría
El comportamiento del mercado privado en el último año presenta un escenario inesperado: la consulta externa en hospitales privados registró una caída de 4.8% en comparación con períodos anteriores. Esta disminución sugiere que el crecimiento del gasto de bolsillo no está siendo dirigido hacia las instituciones médicas privadas de mayor envergadura, sino hacia otros canales de atención sanitaria.
Este fenómeno obliga a preguntarse hacia dónde se canalizan estos recursos adicionales. Especialistas en salud pública señalan que el gasto en bolsillo suele fragmentarse entre múltiples actores: farmacias independientes, clínicas pequeñas, consultorios particulares de médicos, servicios de medicina alternativa y, en menor medida, grandes hospitales privados. La caída en consulta externa hospitalaria privada podría indicar que las familias, ante presupuestos limitados, buscan alternativas más accesibles o que los hospitales privados han priorizado servicios de mayor complejidad y costo.
El contexto de un sistema de salud bajo presión
Este desajuste entre demanda y oferta refleja tensiones más amplias en el ecosistema sanitario mexicano. El sistema público de salud, históricamente bajo presión por recursos limitados e infraestructura insuficiente, ha visto aumentar la brecha de cobertura. Ante la incapacidad de acceder a servicios públicos con rapidez o calidad adecuada, millones de mexicanos recurren a soluciones privadas o informales como única opción viable.
Sin embargo, el crecimiento del gasto de bolsillo no debería interpretarse como indicador de acceso equitativo. Investigaciones del Instituto Nacional de Salud Pública han documentado que este gasto representa una carga desproporcionada para hogares de menores ingresos, quienes destinan porcentajes mayores de su presupuesto familiar a salud, comprimiendo su capacidad de gasto en alimentación, educación u otros rubros esenciales.
¿Por qué los hospitales privados no capturan esta demanda?
Varios factores pueden explicar esta aparente contradicción. En primer lugar, los costos de los servicios privados se han incrementado por encima del crecimiento salarial real de la población, tornándolos inaccesibles para amplios segmentos. En segundo lugar, la fragmentación del mercado significa que muchas personas con recursos limitados optan por consultorios de médicos independientes, farmacias con servicios de atención básica o clínicas pequeñas, antes que acudir a grandes instituciones privadas.
Un tercer factor relevante es la digitalización. Plataformas de telemedicina y consulta en línea han diversificado la oferta privada, drenando pacientes de las consultas externas tradicionales en hospitales físicos. Servicios de menor costo y mayor conveniencia compiten directamente con la consulta hospitalaria convencional.
Implicaciones para la política sanitaria
Este panorama plantea desafíos importantes para formuladores de políticas. El gasto de bolsillo creciente es síntoma de un sistema que no está cumpliendo su función redistributiva. Cuando las familias deben asumir directamente el costo de su atención, los más pobres quedan vulnerables a gastos catastróficos en salud, fenómeno documentado ampliamente en América Latina.
Organizaciones internacionales como la Organización Panamericana de la Salud recomiendan fortalecer los sistemas públicos de salud y regular los costos privados como estrategias para reducir desigualdades. El patrón observado en México—más gasto privado pero sin acceso equitativo—sugiere que la oferta privada por sí sola no puede ser la solución a las brechas de cobertura.
Perspectiva regional
Este fenómeno no es exclusivo de México. En varios países latinoamericanos se observa dinámicas similares: crecimiento del gasto directo de hogares sin garantizar mejor acceso. Brasil, Colombia y Perú reportan tendencias comparables, donde la privatización parcial de servicios ha coexistido con persistencia de inequidades.
La evidencia sugiere que la solución requiere políticas integradas que combinen fortalecimiento de sistemas públicos, regulación de precios privados y protección financiera de hogares vulnerables.
Información basada en reportes de: El Financiero