Un político con décadas de experiencia llega a la disputa más importante del Senado
Si no hay sorpresas de última hora, el senador Higinio Martínez Miranda será elegido presidente de la Mesa Directiva del Senado a partir del 1 de septiembre. El político mexiquense, con más de 50 años de trayectoria en la entidad, se encuentra en una posición privilegiada para asumir este cargo institucional de enorme relevancia nacional.
La mayoría de integrantes de la bancada de Morena ya han expresado su respaldo a su perfil, y la dirigencia parlamentaria ha trabajado para construir una candidatura de unidad. Pero Martínez Miranda no llega a esta contienda como un senador más: llega con décadas de experiencia política forjada desde la izquierda mexiquense y con una estructura política propia que ha consolidado, especialmente, en el oriente del Estado de México.
Un segundo intento después de la derrota de 2022
Este es su segundo intento por ocupar la Presidencia de la Mesa Directiva. En 2022, perdió frente a Alejandro Armenta en una contienda interna que exhibió las disputas de poder dentro de Morena. Cuatro años después, el escenario es radicalmente distinto: Martínez aparece ahora como el perfil de consenso capaz de evitar una nueva confrontación interna en la bancada.
Su trayectoria política está profundamente vinculada a Texcoco y a la construcción del llamado «Grupo Texcoco», un espacio político del que también surgieron figuras de primer nivel como Delfina Gómez, actual gobernadora del Estado de México, y Horacio Duarte, pieza central de su administración. Durante años, esa corriente se convirtió en una de las estructuras políticas más influyentes de Morena en la entidad.
Mucho más que un cargo: una plataforma de poder nacional
Presidir el Senado significa convertirse en uno de los rostros institucionales más visibles del Estado mexicano. Desde esa posición, el político texcocano tendría interlocución cotidiana con el Ejecutivo federal, gobernadores, coordinadores parlamentarios, dirigencias partidistas y legisladores de todas las fuerzas políticas. Eso cambiaría radicalmente su dimensión política.
Quienes alguna vez caminaron bajo la misma estructura hoy ocupan posiciones distintas y representan intereses políticos diferentes. El horizonte electoral inevitable de 2027 y 2029 comienza a reconfigurar el tablero político, y la eventual llegada de Higinio a la Presidencia del Senado modificaría el mapa mexiquense de manera significativa.
Un reacomodo de fuerzas en el Estado de México
Si Martínez logra consolidar su posición nacional mientras mantiene cohesionada su estructura territorial, su influencia dejará de ser exclusivamente mexiquense para convertirse en una combinación mucho más poderosa. Su presencia en municipios y distritos estratégicos se fortalecería, y llegaría a las siguientes definiciones electorales con una posición considerablemente más fuerte.
El propio Martínez ha defendido públicamente una Mesa Directiva capaz de privilegiar el diálogo y evitar la confrontación. Ha subrayado que su trabajo será conciliar con los 128 senadores y senadoras. Si logra hacerlo, habrá ganado mucho más que un cargo: habrá transformado una Presidencia del Senado en una plataforma de largo alcance.
El factor territorial: Mexiquenses de Corazón
En este escenario también será central el comportamiento de las estructuras territoriales vinculadas a Martínez, entre ellas Mexiquenses de Corazón. El verdadero poder político se construye cuando la presencia institucional tiene correspondencia con territorio, organización y capacidad de movilización. Si Higinio mantiene cohesionada su estructura política mientras ejerce una responsabilidad nacional, habrá convertido este cargo en una plataforma duradera.
Porque en política, las candidaturas no se construyen el día que se publica una convocatoria: se construyen antes, con estructuras consolidadas y presencia territorial sólida.
Un nuevo centro de poder para México
Si finalmente ocupa la Presidencia del Senado, el político que durante décadas construyó poder desde Texcoco habrá dado el salto definitivo hacia una posición nacional desde la cual influirá en las grandes decisiones legislativas del país. El Estado de México tendría entonces dos centros de poder político de enorme relevancia: Delfina Gómez gobernando desde Toluca, Higinio Martínez presidiendo el Senado desde la Ciudad de México, y Horacio Duarte operando desde el Ejecutivo estatal.
Independientemente del resultado formal, una cosa ya quedó demostrada: Higinio Martínez volvió a colocarse en el centro del tablero nacional. Y para el Estado de México, eso no es un dato menor. Cuando los grupos políticos empiezan a moverse de esta manera, el futuro casi siempre comienza mucho antes de que llegue la fecha de las decisiones electorales.