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Hidalgo enfrenta batalla contra la contaminación acuática en la presa Endhó

Décadas de deterioro ambiental en uno de los cuerpos de agua más contaminados de México demandan intervención urgente para proteger a 22 comunidades.

La presa Endhó: un espejo de la crisis hídrica en América Latina

En el corazón del estado de Hidalgo, la presa Endhó representa una de las tragedias ambientales menos visibles pero más profundas del México contemporáneo. Durante más de treinta años, habitantes de dos docenas de comunidades circundantes han documentado cómo este reservorio de agua —vital para la región— se ha transformado gradualmente en un ecosistema degradado, incapaz de cumplir sus funciones ecológicas básicas.

El deterioro de cuerpos de agua como Endhó no es un fenómeno aislado ni exclusivo de Hidalgo. Refleja patrones que se repiten en toda Latinoamérica: la acumulación de contaminantes industriales, agrícolas y urbanos que desencadenan reacciones en cadena en los ecosistemas acuáticos. Cuando el agua pierde su capacidad de auto-purificación, las plantas invasoras encuentran un terreno fértil. En este caso, el lirio acuático se convierte en síntoma visible de un problema mucho más profundo.

El lirio acuático como indicador de colapso ecológico

La proliferación descontrolada de lirio acuático en cuerpos de agua contaminados es un fenómeno documentado en toda la región. Esta planta flotante, originaria de Sudamérica, prospera precisamente en aguas ricas en nutrientes derivados de descargas sin tratar. Su expansión genera consecuencias en cascada: reduce la penetración de luz, disminuye el oxígeno disponible, sofoca la fauna acuática nativa y bloquea el acceso humano al agua.

Lo alarmante en el caso de Endhó es que la presencia masiva de lirio acuático señala una situación de eutrofización avanzada. Esto significa que el agua acumula concentraciones peligrosas de nitrógeno y fósforo, típicamente provenientes de escurrimientos agrícolas y efluentes urbanos sin tratamiento. Las plantas invasoras no son la causa raíz; son el síntoma más visible de un envenenamiento progresivo.

Las fumigaciones: respuesta química a un problema estructural

La decisión de avanzar con fumigaciones representa una estrategia de control de corto plazo. Los herbicidas químicos pueden contener temporalmente el crecimiento del lirio, pero no abordan las razones por las cuales la planta invasora encuentra condiciones tan favorables para reproducirse. Es comparable a recetar analgésicos a un paciente sin diagnosticar la enfermedad de fondo.

Esta aproximación refleja un patrón común en la gestión ambiental latinoamericana: intervenciones reactivas que maquillan síntomas sin resolver causas. Las fumigaciones, además, traen riesgos propios: posibles impactos sobre fauna no objetivo, acumulación de residuos químicos en sedimentos, y preocupaciones sobre la calidad del agua que finalmente consumen las poblaciones locales.

Raíces del problema: urbanización sin regulación y agricultura intensiva

La contaminación de Endhó es resultado de decisiones acumuladas durante décadas. La cuenca del río Tula, donde se inserta esta presa, recibe descargas de plantas textiles, refinerías, y municipios sin sistemas de tratamiento de aguas residuales adecuados. Simultáneamente, la agricultura de riego intensivo en la región contribuye con escurrimientos cargados de fertilizantes sintéticos.

El municipio de Tula de Allende, centro industrial hidalguense, ha priorizado históricamente el desarrollo económico sobre la protección ambiental. Las industrias establecidas décadas atrás operaron sin restricciones ambientales efectivas. La presa se convirtió gradualmente en sumidero de contaminantes que ninguna otra opción de disposición aceptaba.

Impacto en comunidades vulnerables

Las 22 comunidades adyacentes a Endhó no son espectadores pasivos de esta degradación. Dependen del agua de la presa para riego agrícola, consumo doméstico y actividades económicas. Familias que han habitado estas tierras por generaciones ahora enfrentan agua de calidad comprometida, suelos potencialmente contaminados por infiltración, y pérdida de biodiversidad que sostenía actividades de subsistencia como la pesca artesanal.

Este patrón de injusticia ambiental —donde poblaciones pobres cargan con los costos de la contaminación generada por sectores industriales— es endémico en América Latina. Las decisiones sobre dónde ubicar industrias contaminantes históricamente han recaído sobre territorios con menor poder político.

Hacia una solución integral

Controlar el lirio acuático requiere, ante todo, reducir la carga contaminante que entra a la presa. Esto exige: modernización de plantas de tratamiento municipal, regulación efectiva de descargas industriales con sanciones reales, transición hacia agricultura menos intensiva en químicos, y restauración de zonas ribereñas que naturalmente filtran contaminantes.

La fumigación puede ser parte de una estrategia transitoria, pero sin estas medidas estructurales, el problema reaparecerá. El caso de Endhó debe servir como catalizador para repensar cómo Hidalgo y el país entero gestionan sus cuencas hídricas: con visión de largo plazo, prioridad en salud pública, y disposición de poner límites reales a la contaminación industrial.

La pregunta que enfrentan hoy los tomadores de decisiones en Hidalgo es fundamental: ¿seguirán tratando síntomas con herbicidas, o finalmente abordarán las causas que han convertido a Endhó en un espejo de nuestras prioridades equivocadas?

Información basada en reportes de: Jornada.com.mx

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