Estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) provocaron un severo caos vehicular en la Ciudad de México durante la tarde del jueves al bloquear completamente ambos sentidos de Circuito Interior, a la altura del Casco de Santo Tomás. La protesta dejó miles de automóviles atrapados durante más de una hora en una de las vialidades más importantes de la capital.
La movilización fue convocada para exigir atención a demandas históricas que no han sido resueltas por las autoridades del instituto: mayor presupuesto, transparencia en el manejo de recursos, reincorporación de plazas docentes vacantes y auditorías externas sobre la administración.
Colapso total en la principal arteria vial
El bloqueo fue total. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron filas kilométricas de vehículos detenidos en carriles centrales y laterales. Algunos automovilistas reportaron esperar más de una hora para avanzar apenas unos metros. La zona de Manuel Carpio y avenidas cercanas también se vieron afectadas, mientras el transporte público quedó paralizado.
Las autoridades capitalinas recomendaron a los conductores utilizar vías alternas como Avenida Insurgentes, Paseo de la Reforma y Mariano Escobedo para evadir la zona de conflicto.
Una escalada de protestas sin respuesta
Esta no es la primera manifestación de los estudiantes del IPN en las últimas semanas. Los alumnos iniciaron actividades desde la mañana con asambleas informativas en instalaciones del politécnico y posteriormente avanzaron hacia la zona de Canal Once. Alrededor de las 15:00 horas, el contingente decidió ejecutar el bloqueo de Circuito Interior.
Las protestas estudiantiles se han repetido en distintos puntos de la Ciudad de México, con marchas y bloqueos cada vez más intensos. Los estudiantes denuncian que las autoridades mantienen «oídos sordos» ante sus demandas académicas y administrativas.
Demandas pendientes del alumnado
Entre las peticiones principales se encuentran el fortalecimiento presupuestal del Politécnico, la reincorporación de plazas docentes vacantes que afectan la calidad educativa, y auditorías externas transparentes sobre el manejo administrativo del instituto.
De no llegarse a una satisfacción de las dos partes, advierten los estudiantes, las movilizaciones podrían escalar aún más en intensidad. Por ahora, el diálogo entre autoridades y alumnado sigue sin concretarse.