TOLUCA. El Estado de México logró un hito importante en materia de salud pública: recibió del Gobierno de México la Certificación de Acreditación de la Ausencia de Transmisión Autóctona de Paludismo, reconociendo tres décadas sin casos de transmisión local de esta enfermedad.
El certificado fue otorgado por la Secretaría de Salud tras una evaluación realizada del 13 al 17 de julio en las Jurisdicciones Sanitarias de Tenancingo, Tejupilco y Cuautitlán, donde especialistas federales verificaron procesos técnicos, operativos y documentación en unidades médicas.
Tres décadas de vigilancia constante
El último caso autóctono de paludismo en la entidad se registró en 1997 en el municipio de Amatepec. Desde entonces, el Gobierno del Estado de México, encabezado por Delfina Gómez Álvarez, mantiene un esfuerzo sostenido de prevención, vigilancia epidemiológica y atención oportuna de casos importados para evitar el restablecimiento de la transmisión local.
«Esta acreditación reconoce el cumplimiento de las líneas operativas establecidas por el Gobierno de México para la eliminación de la transmisión local de esta enfermedad», destacó Celina Castañeda de la Lanza, Secretaria de Salud de la entidad, subrayando que es el resultado de la labor permanente del personal de salud en territorio mexiquense.
Control del vector sin químicos
Para mantener esta condición, la Secretaría de Salud ejecuta un operativo permanente de control del mosquito Anopheles, transmisor del paludismo. Las acciones incluyen visitas periódicas a zonas endémicas y la participación comunitaria en la limpieza de cuerpos de agua para reducir espacios propicios para la reproducción del vector.
Un aspecto destacable de esta estrategia es que no utiliza productos químicos, lo que permite intervenir en las zonas identificadas sin generar afectaciones ambientales por este tipo de sustancias.
Compromiso continuo con la salud pública
El Gobierno del Estado de México mantiene vigentes las acciones preventivas y de vigilancia epidemiológica para conservar la ausencia de transmisión autóctona de paludismo y proteger la salud de los mexiquenses. Esta certificación federal representa el reconocimiento a tres décadas de trabajo coordinado entre autoridades sanitarias y comunidades locales.